martes, 7 de julio de 2015

¡JODER! ¡JODER! ¡JODER!, Ernest Hemingway segundos antes de estrellarse con una avioneta en la sabana africana, en el Congo, el 23 de Enero de 1.954, en compañía de su cuarta esposa, Mary Hemingway.

Entre las muchas cosas que hizo Ernest Hemingway durante su existencia una de ellas fue viajar como un trotamundos. "Culillo de mal asiento" le llamarían algunos ya que muy pronto se le quedó "estrecha" su ciudad y su país y se trasladó como conductor de ambulancia a Italia durante la primera guerra mundial, acto premonitorio (lo de ser conductor de ambulancia) por las muchas veces que tuvo que viajar en ese vehículo a lo largo de su vida, pero como usuario y no como conductor.

Ya en uno de sus viajes a África, volando en avioneta sobre la sabana del Congo junto con su cuarta esposa, Mary Hemingway, un poste de la electricidad se cruzó en el camino de la avioneta (ya hay que tener mala suerte para que un poste se cruce en el vuelo de una avioneta, y sobre todo en la sabana africana) y mientras se acercaba al suelo a gran velocidad pensó: ¡JODER! ¡JODER! ¡JODER!, décimas de segundo antes de estrellarse contra los matorrales.

Quizás su premonitorio empleo de contuctor no fuese casualidad. Tras este incidente y dado que no fueron localizados, los rescatadores dieron por muertos a los accidentados y la noticia de que Hemingway había muerto circuló veloz por todo el mundo, a pesar de la no existencia de Internet en esa época.


Pero no tuvo esa mala fortuna y un par de días más tarde lograron encontrarles y recogerles en un segundo avión que, tras despegar, uno de los motores explotó y Hemingway volvió a pensar: ¡JODER! ¡JODER! ... aunque sólo le dió tiempo repetir la palabra dos veces antes de extrellarse contra los matorrales (¡coño, otra vez!).

En esta segunda ocasión los daños físicos fueron bastante mayores y los periodistas volvieron a dar la noticia de la muerte de Hemingway por todo el mundo (parece que querían acabar con él, de alguna manera, pero no fueron capaces).

De este segundo accidente tardó bastante en recuperase y pasó varias semanas en un hospital de Nairobi, recuperándose y divirtiéndose mientras leía las necrológicas de sus colegas sobre él, pero es que "bicho malo nunca muere".

A lo largo de su vida tuvo más accidentes (y también varias esposas, sin que se quiera relacionar esto con los accidentes).

También vivió momentos históricos relevantes en primera persona como la gerra civil española, el desembarco de Normandía o la liberación de París. Quizás podríamos pensar en "otra línea temporal" en la que Hemingway hubiese muerto estos acontecimientos tal vez no se habrían producido... pero esto sólo son hipótesis. También conoció a personajes interesantes como John Dos Passos, James Joyce, F. Scott Fitzgeralg, Picasso, Joan Miró o Juan Gris, entre otros (Dios los cría y ellos solos se juntan).

Quizás recordara en más ocasiones su famoso pensamiento: ¡JODER! ¡JODER! ¡JODER! como cuando disfrutaba de las corridas de toros en España y el toro jugaba con el torero como si fuesen un poste y una avioneta...

Pero la última ocasión que tuvo de repetir su célebre pensamiento fue el 2 de julio de 1.961, cuando en su casa de Idaho, quizás abrumado por sus dolencias físicas y su problema con la bebida, cogió un escopeta de caza con sus manos y, mirando el cañón directamente, pensó por última vez ¡JODER!... sin darse tiempo a más repeticiones y dejando una increíble herencia literaria para sus congéneres.



Y aquí una preciosa interpretación de Amparo Sánchez.




jueves, 4 de junio de 2015

¡TIERRA TRÁGAME!, El estudiante "emérito" Repudio Marciano Servelio durante una clase magistral de don Miguel de Unamuno sobre Shakespeare.


Don Miguel de Unanuno, persona erudita como pocas en su época, representante de la generación del 98 y rector, ¡hasta tres veces!, de la Univesidad de Salamanca, estaba dando una clase magistral en el Aula Magna sobre William Shakespeare a sus alumnos.



A dicha conferencia asistía, casualmente, el alumno "emérito" (nombrado así por sus colegas debido a la cantidad de años que llevaba matriculado en la Universidad sin estar demasiado determinados los estudios que seguía) don Repudio Marciano Serverio, natural de una familia acaudalada del pueblo de Huerta del Rey (... el de los nombres más raros).

De carácter dicharachero y desenvuelto, bastante pícaro y liberal, tuno de oficio y tunante de nacimiento... entró en el Aula Magna pensando que habría "negocio" para sus impertinencias y un poco de diversión a costa de algún "pringao".

Como no estaba demasiado cómodo oyendo la disertación de don Miguel, pues la encontraba harto aburrida, en lo poco que prestó atención resultó ser que don Miguel nombraba con asiduidad a "William Shakespeare" tal cual se lee en castellano y esto le pareció de interés para su burla y picardía y poder desprestigiar ante los oyentes, de alguna manera, al erudito profesor pensando que era un ignorante en el inglés (como lo era él mismo) y él salir airoso con su aguda observación.

Así que, levantando la mano llamando la atención del ilustre orador, éste detuvo su disertación y preguntó a su conocido alumno:

Autorretrato
  • ¿Tiene usted alguna observación al respecto de mis palabras, don Repudio?.
  • Sí don Miguel, Está usted nombrando "Shakespeare" cuando en realidad se dice "Sheskpir" y eso puede confundir al auditorio.
  • Cierto, don Repudio, lleva usted razón pero sólo en parte pues estoy dando la charla en castellano. Pero como veo que es su deseo y es de su interés, seguiré en inglés.

Y don Miguel de Unamuno continuó su clase magistral en perfecto inglés:

  • ...Well, Shakespeare retired to hometown in 1,611, but found himself in several lawsuits, such as...

En ese momento, y notando que todas las miradas, encendidas, del auditorio se concentraban de forma muy aguda sobre él, pues en breve don Miguel haría el preceptivo examen sobre "Sheskpir" y por desgracia el inglés no era una lengua demasiado dominada por los oyentes, pensó "TIERRA TRÁGAME". Por tanto, Repudio decidió hacer "mutis por el foro" anticipándose a la salida de sus colegas, por si alguno decidía "agradecerle" la punualización que hizo sobre "Sheskpir".



Así, este estudiante "emérito" siguió pululando por la Universidad, sin oficio ni beneficio, gastando el dinero de su familia en labrarse una reputación que no iba más allá de las novatadas hacia los novatos año tras año, o sus explicaciones sobre el entendimiento humano que los homínidos alcanzaron comiendo ranas, como se demuestra claramente en la calavera que hay en el pórtico de la Universidad con la rana sobre el cráneo.



Años más tarde, don Repudio alcanzó todo el éxito del mundo como dueño de una funeraria con lo que haría de su vida un símbolo de aquello que en cierta ocasión pensó "¡TIERRA TRÁGAME!", facilitándole esa tarea a sus obedientes clientes.


Por cierto, que aquí podéis ver la famosa rana nombrada anteriormente.
Y por si alguien quiere investigar más sobre Salamanca, aquí dejo al famoso astronauta de la catedral de Salamanca. Tiene su explicación y no es esotérica... como le gustaría a algunos.









Mientras trabajaba sobre este pensamiento, escuchaba en Radio 3 el Concierto #IGUALES organizado por Intermón Oxfam



Y estaba tocando Marlango:


 

lunes, 30 de marzo de 2015

“¡MALDITAS CUCARACHAS!”, Franz Kafka cualquier madrugada, allá por el año 1.900, al despertarse en su dormitorio y poner los pies en el suelo.

Con su narración “La metamorfosis”, publicada en 1.915, Kafka quizás solo quería luchar en su inconsciente contra esos insectos que le perseguían durante las pesadillas nocturnas recordando cada vez que se levantaba de niño a hacer sus necesidades nocturnas y sentía, al pisar el suelo, un desagradable cosquilleo bajo las plantas de sus pies, crujidos incluidos: “¡MALDITAS CUCARACHAS!” pensaba para sus adentros por tal de no despertar a su familia.


Y es que Franz Kafka aunque tuvo muchos hermanos, no disfrutó de una infancia agradable y por culpa de las “¡MALDITAS CUCARACHAS!” quizás fuese un poco peor.

Así que cuando decidió escribir su famosa narración “La metamorfosis” ya venía influenciado en gran parte por ese repugnante recuerdo infantil por lo que le transmitió al personaje Gregorio Samsa su herencia nocturna cucarachil, quizás de un intento de liberarse de esa pesadilla. De esta forma, Gregorio Samsa arrastró a lo largo de toda la narración el “San Benito” traspasado por Kafka y así le fue al pobre.

Sin embargo, las cucarachas nos hacen pensar, Kafka quizás no lo supiera, que si existen sobre la faz de la tierra desde hace más de 300 millones de años quizás duren otros 300 millones de años más sobreviviendo a todas esas barbaridades que hacemos los humanos con la madre naturaleza creyéndonos los dueños del planeta vertiendo al mismo todos los insecticidas, venenos, gases efecto invernadero, radiaciones nucleares o cualquier otra prueba bárbara a la que sometemos al medio ambiente de forma cotidiana e inconsciente , por muy ecologistas que nos nombremos. Seguro que sobrevivirán a todo esto o incluso meteoritos que puedan aparecer desde el infinito… y más allá. ¡MALDITAS CUCARACHAS¡.


Cuando Kafka, de niño, intentaba matar todas las que podía con sus zapatos (después de haberlas pisado inconscientemente al despertarse) y ver cómo quedaban los restos de algunas, tras los rincones o en los bajos de los armarios, quedaban al acecho unos cuantos cientos más, esperando la noche siguiente… y lo que es peor, muchos de esos cientos estarían flirteando con otros cientos del sexo contrario, para procrear varios miles más… ¡MALDITAS CUCARACHAS¡


Mientras redactaba este blog escuchaba a Klaus Schulze - The Cello:


martes, 10 de marzo de 2015

¡JODER! ¡La he pifiao!, Agustín de Hipona una calurosa tarde de Agosto del año 386 d.c. en el patio de su casade Milán (que era particular) al despertarse de una aciaga siesta debajo de un olivo (como debe ser).

Agustín de Hipona (alias San Agustín), persona harto inquieta, solía meditar tras la comida en el patio de su villa, cercana a Milán, (siesta lo llamarían algunos).

Una calurosa tarde de Agosto del año 386, también llamado "el año del consulado de Honorio y Euodio" (aunque esto no tiene ningún interés para esta historia pero queda bien), rememoraba su azarosa vida durante la que llevaba buscando la verdad absoluta, a sus 32 años, después de un largo recorrido intelectual estudiando materias como la retórica o el neoplatonismo y habiéndose convertido al maniqueísmo, hacía unos años, lo que le había servido para adorar la fama pero que no le habían llenado en absoluto.

En cierto momento del sueño, escuchó en la lejanía (detrás de la tapia) la voz de su vecina diciéndole a su hijo “Niño, ¡toma y lee!” en un intento de cultivar su curiosidad, pero el niño seguía con sus juegos de canicas ignorando a su madre. Sin embargo, Agustín, en su sueño meditativo interiorizó la frase y cogió una biblia que tenía cerca de la mano y comenzó a leer…

La lectura meditada de dicho libro le llevó a pensar que su recorrido personal no era el que realmente él deseaba y pensó: ¡JODER! ¡La he pifiao! al darse cuenta de los errores acumulados durante su vida actual y anterior, con los maniqueos, que tenían la costumbre de echarle la culpa de todos sus errores a las fuerzas infernales o a los demás, que estaban más cerca, “quedándose tan a gusto”.

Así que decidió dar un giro radical a su vida dedicándose en cuerpo y alma al cristianismo.

Agustín de Hipona con su madre Santa Mónica
Unos años más adelante rememoraría aquel ¡Joder! ¡La he pifiao! con un “ERRARE HUMANUN EST”, intentando explicar que la experiencia se adquiere a partir de las equivocaciones y errar es parte intrínseca de la naturaleza humana, publicando esto en sus escritos y no la frase en su fórmula original lo que quizás hubiese sido... un error. Probablemente la primera frase no hubiese tenido la misma repercusión.

Algunos, intentando rizar el rizo completan la frase con “errare humanum est, sed perseverare diabolicum” ( "errar es humano, pero perseverar (en el error) es diabólico.") lo que los acerca más a los maniqueos que a los cristianos, al volver a echarle la culpa de todo lo que hacen a los demás o a fuerzas ocultas o diabólicas (conozco a algunos contemporáneos que son muy “maniqueos”).

Agustín supo entender el concepto del error y aplicárselo a sí mismo lo cual deja de ser un error… y no se erró en ello.

Aunque, por lo que he aprendido en mi experiencia personal, yo diría que "el hombre es el único burro que siempre tropieza más de una vez en la misma piedra" o como diría san Agustín "ERRARE HUMANUN EST".




Nota: En alguna ocasión hablaré de Euodio si encuentro algún retrato, cosa que dudo, pero aún desconozco quién pudo ser y ni siquiera si existió… es por si me sobra tiempo algún día.

Y al final un poquito de música para no equivocarse...





sábado, 31 de enero de 2015

¡Que me meo, que me meo!, Ysabel de Madrigal y más tarde Ysabel la Católica, mientras jugaba en el patio del castillo de la villa de Arévalo, una seca y fría mañana de Noviembre, en 1.461.


Era por la mañana temprano y, apesadumbrada por los acontecimientos que se cernían sobre su futuro, Ysabel jugaba con su hermano Alfonso y su amiga Beatriz de Bobadilla, hija del alcaide de la fortaleza, a “la Calva”.

Lo cierto es que estaba observando mucho movimiento en su casa y esto le hacía pensar en un próximo viaje con destino desconocido, abandonando su actual y modesta casa y sus buenos amigos.

Es en Arévalo donde Ysabel está pasando los mejores años de su infancia, a pesar de las estrecheces y de los males que aquejan frecuentemente a su madre, Ysabel de Portugal.

Es en estas circunstancias y debido a los grandes aborozes en el patio por los juegos de los infantes cuando apareció fray Lope de Barrientes (su tutor) envuelto en su argayo y les decía:


- Alfonso, Ysabel, Beatriz, dejad vuesas mercedes inmediatamente los juegos que urge emprender viaje mañana abuelta de los albores y hay que preparar el equipaje.

A lo que Ysabel, huyendo de fray Lope, cogió su caballo de palo, una espada y una adagara y salió corriendo gritando:

- ¡Que me meo!, ¡Que me meo!.

Y es que Ysabel, con esta artimaña tenía por costumbre escapar de los problemas y por tanto intentaba huir de su futuro incierto.

Tan mal le sentó esta abrupta respuesta a fray Lope que con agilidad la agarró del sayo y dándole un gran coscorrón le dijo con mucho disgusto:

- Non es bien que una infante de tu estirpe fable términos tan rudos como esos.

-Yo non me’xcuso de facer lo que mandares, fray Lope pero mi cuerpo pide con urgencia facer aguas menores y ya es de imaginar ca acaezra cuando fuere adentro del corral.

- Otrosí, me avedes dicho vos queredes más que las tu respuestas sean bien declaradas et acuanto más luengas que non abreviadas.

Con esta respuesta de fray Lope, Ysabel se perdió en el interior de la fortaleza dolorida por el enorme coscorrón recibido con la duda de si el daño se debía al a fortaleza del fraile, a la dureza de los huesos de la mano o al grueso anillo que llevaba en el dedo corazón de su mano izquierda y que para colmo le quitó las ganas de facer las susodichas aguas menores.

Años más tarde ya nunca más diría aquella frase tan desdichada pues aún le dolía la cabeza nada más recordarla, por lo que en multitud de ocasiones, más institucionales, pensaría aquello de "¡Que me meo! ¡Que me meo!" sin salir de sus labios ni el más mínimo sonido, si bien siempre tenía algún otro argumento en su cabeza para justificar la urgencia del trance como decir: “Quien tiempo tiene y tiempo atiende, tiempo viene que se arrepiente” y así resolvía con prontitud los negocios cuando necesitaba ir al desaguado...

Ysabel durante las Capitulaciones de Santa Fe:
"Quien tiempo tiene y tiempo atiende, tiempo viene que se arrepiente"...

Aborozes: Alborozo (Poema del Mío Cid)
Albores: Al amanecer
Adagara: Ascudo de cuero
Otrosí: Además
Argayo: Prenda de abrigo de paño burdo que los religiosos de Santo Domingo solían ponerse sobre el hábito


Juventud de Ysabel

Mientras trabajaba sobre este Post escuchaba algo muy antiguo... pero siempre actual:



martes, 17 de junio de 2014

"… y ahora qué hago, ¡maldita sea!". RCVálor en el 40 Aniversario de la Carrera de Ciencias Físicas en Granada.

LOS PIONEROS.
Cuando me enteré de la celebración de los 40 años de la carrera de Físicas en Granada, comencé a rememorar algunos acontecimientos pasados como la celebración de mi promoción de hace unos años en la que volví a reencontrarme con antiguos colegas.












A lo largo de todos estos años uno ha ido evolucionando, adquiriendo experiencias… y entre las cosas aprendidas (no de física expresamente) dibujar fue una de las más gratificantes y con la que me encuentro más a gusto (dibujar mejor o peor según quién lo mire: mi abuela me ve como “al Leonardo”… y muchísimo mejor que “el Dalí ese”).









Así que se me ocurrió, con motivo de esta celebración, mirar la orla y sacar algún partido de las fotos de los profesores con algunas caricaturas de los mismos como recuerdo del evento.











Bueno, hacer una caricatura no es fácil. Lo primero y más importante es tener el modelo, y si es de cuerpo presente (preferentemente vivo) mejor, aunque a mí me da un no sé qué que qué sé yo que yo qué sé (el otro principio de incertidumbre de Heisemberg, 1.926, http://pensamientos-celebres.blogspot.com.es/2011/07/pues-no-se-yo-que-yo-que-se-que-que-se.html , “Pensamientos Célebres” de rcválor, Julio de 2.011) que me intimida y no me deja dibujar en vivo por lo que lo prefiero, casi mejor, hacerlo a través de una foto.






Bueno, una foto puede valer si es aceptable pero lo que me encontré en la orla de poco valía (aunque finalmente me ha servido). Con esto sólo pretendo justificar un poco la calidad de los trabajos, espontáneos todos ellos, que he traído a esta exposición de recuerdo.











Una caricatura requiere analizar muchos detalles del personaje. Para mí, los detalles más importantes están en la forma del cráneo, las cejas, el entrecejo, los párpados superiores y los inferiores, así como las bolsas de los ojos o incluso parte del lacrimal y si hay “arruguillas” mejor… y con las fotos de la orla ¿qué puñetas puedo hacer?.









Y para colmo algunos de los profesores llevan gafas… Unas gafas pueden ser características, no digamos las de Elton John o las de Martirio con su peineta, pero ninguno de los profesores de la orla lleva gafas características y menos peineta… y ahora qué hago, ¡maldita sea!.










Bueno, eché mano de la memoria (ese bonito recuerdo) y… ¡joder, 30 años después!.








El caso es que algo había que hacer… (aparte de redactar este documento que justifique estos desastres).

No obstante, como yo le decía a uno de mis hijos (resultado importante en el que he entretenido mi tiempo desde hace 30 años) “los objetivos no están para alcanzarlos sino para atravesarlos” y claro, al atravesar algo siempre hay roturas.





Espero haber roto poco con mis caricaturas (quizás un poco el formalismo de la celebración) y también espero que mis profesores (los de la orla) no se molesten si no se ven muy representados pues en estos dibujos hay mucho de intención y espontaneidad y poco detalle y sólo pretenden dar un toque de humor al acontecimiento.








De todas formas, los profesores tienen que entender que dar clase durante tantos años y a tantos alumnos siempre puede haber algún discípulo “rarillo”.










Es cierto que no están todos los que son o han pasado por el departamento de Física pero sí son todos los que están, pero es que no tengo más fotos y mucho menos recuerdos… por lo que espero que con estos 17 retratos se vean representados todos los que hayan pasado por la facultad, que para eso son bastante ambiguos como para que cualquiera se vea representado… ¡si quiere!.





Así que esta es mi modesta contribución a este evento y a la física, ciencia que me cambió la vida y que me ayudó en mi proyección profesional de forma fundamental (algo siempre queda).









Mi segunda importante contribución a la física creo que sería la mención que mi empresa hace sobre la existencia de un físico en su plantilla, cada vez que se presenta a un concurso. Bueno, y lo cotidiano, que de alguna manera la física me ha servido para resolver algunos problemillas, lazos PID, regresiones, etc… en mi tarea diaria.






Con esto espero que mis profesores, algunos de los pioneros, se lleven un buen recuerdo de este alumno “rarillo”, que yo ya me lo he llevado durante todos estos años de ellos y que siempre estarán en mi recuerdo.










Posdata: Una cosa sí quiero apuntar finalmente, si hubiese tenido fotos más actuales seguramente hubiera gastado menos tinta negra…





















Ramón Carlos Válor López, promoción del 77 al 83 y pico.

PD.: Finalizo este "pensamiento célebre" con un pas de dibujos que publiqué en el nº 0 de la revista "Espectro" que se editó allá por el 79 u 80 con colegas de la carrera.





viernes, 12 de octubre de 2012

SI NO LO VEO NO LO CREO: Pierre-Jules-Hetzel, editor, a JULIO VERNE mientras redactaba la carta con la que le rechazaba la publicación de su novela "París en el SIglo XX". Diciembre de 1.863.




Julio Verne rechazó, en la entrevista que le hizo Robert H. Sherad en 1.903, ser un escritor de ciencia ficción argumentando que:
  • "Yo hago uso de la Física, pero él (en referencia a su coetáneo el inglés H.G.Wells) inventa. Yo voy a la Luna en una bala, disparada por un cañón. No hay invención alguna. Él viaja a Marte en una aeronave de metal que anula la ley de gravitación. Eso está muy bien, pero, muéstreme ese metal.".
De hecho, unos años antes, por 1.863 y para dejar constancia de su habilidad en el terreno de crear historias en otros estilos, se le ocurrió escribir una novela absurda en los más puros términos de fantasía aplicables a la ciencia ficción en la que narrar cosas absolutamente increíbles y de un interés nulo para el ser humano y le remitió a su editor la novela llamada "París en el Siglo XX" en la que narraba toda una serie de barbaridades científicas, incapaces de ser llevadas a cabo por los humanos por su inutilidad, pero que dejaba constancia de su habilidad para redactar una historia increíble, en la más pura ciencia ficción y en la que escribía cosas tan absurdas como:

  • Si bien ya casi nadie leía, por lo menos ya todo el mundo sabía leer e incluso escribir
  • No había hijo de artesano ambicioso, de campesino desplazado, que no pretendiera un puesto en la Administración.
  • La mayor parte de los innumerables coches que surcaban la calzada de los bulevares lo hacían sin caballos; se movían por una fuerza invisible, mediante un motor de aire dilatado por la combustión del gas.
  • Serás mayor de edad a los dieciocho.
  • Se comprende que en esa época de negocios el consumo de papel aumentase en proporciones inesperadas (...); los bosques ya no servían para calefacción, sino para la impresión.
  • Ya no hay mujeres (...) se han pasado al género masculino y ya no merecen la mirada de un artista ni la atención de un amante.
  • ¡Concierto eléctrico! ¡Y qué instrumentos! (...) doscientos pianos comunicados entre sí a través de una corriente eléctrica tocaban juntos de la mano de un solo artista.
  • Ya no cortaban la cabeza a nadie. Le fulminaban con una descarga.
  • En efecto, el primer vagón llevaba entre las ruedas unos imanes situados a la derecha y a la izquierda del tubo, muy cerca pero sin tocarlo. Estos imanes actuaban a través de las paredes del tubo de disco de hierro. Éste se deslizaba y lo arrastraba al tren; el aire comprimido no podía escapar…
  • El envío de facsímiles a 10.000 km de distancia mediante señales eléctrica o una “red telegráfica mundial” capaz de comunicar a las personas desde cualquier parte del mundo ya que cubría la superficie completa de los continentes y el fondo de los mares…
  • Esos coches de gas consumían grandes cantidades de hidrógeno…
Y así con una innumerable cantidad de ideas absurdas, incapaces de convencer a nadie de su posible realidad futura.

Cuando el editor terminó de leer la novela, pensó "si no lo veo no lo creo" y entonces le escribió a Julio Verne mostrándole su total desacuerdo respecto a la edición de dicho manuscrito indicándole textualmente:

  • "¿Hace falta decírselo?, este libro es casi el de un niño, el de un principiante, el de un hombre que va como un abejorro contra una ventana."


Por tanto, y ante los consejos desalentadores de su sabio editor, comprendió que todas aquellas "ocurrencias" no tenían ningún sentido por lo que abandonó el manuscrito en el rincón más oscuro de su caja fuerte esperando que allí se pudriera por sí solo sin tener que "echarlo" él mismo al fuego, antes de que su conocimiento por el público le llegara a desprestigiar como escritor.

Años más tarde, en 1.989, su descendiente Jean Verne localizó la novela en el interior de una caja fuerte y en 1994 fue publicada en varios idiomas.

He aquí algunos enlaces de interés:


Para quién tenga interés, he aquí la descarga de la novela:
17 capítulos. Escrita en 1863.
Paris au XXe siècle, editada por Piero Gondolo della Riva, Paris, Hachette / le cherche midi éditeur, 1994, 217 páginas, 2 ilustraciones y una cubierta de François Schuiten.

Y finalmente algo de música de Muyayos de Raiz, con un fondo visual fantasioso: