viernes, 12 de octubre de 2012

SI NO LO VEO NO LO CREO: Pierre-Jules-Hetzel, editor, a JULIO VERNE mientras redactaba la carta con la que le rechazaba la publicación de su novela "París en el SIglo XX". Diciembre de 1.863.




Julio Verne rechazó, en la entrevista que le hizo Robert H. Sherad en 1.903, ser un escritor de ciencia ficción argumentando que:
  • "Yo hago uso de la Física, pero él (en referencia a su coetáneo el inglés H.G.Wells) inventa. Yo voy a la Luna en una bala, disparada por un cañón. No hay invención alguna. Él viaja a Marte en una aeronave de metal que anula la ley de gravitación. Eso está muy bien, pero, muéstreme ese metal.".
De hecho, unos años antes, por 1.863 y para dejar constancia de su habilidad en el terreno de crear historias en otros estilos, se le ocurrió escribir una novela absurda en los más puros términos de fantasía aplicables a la ciencia ficción en la que narrar cosas absolutamente increíbles y de un interés nulo para el ser humano y le remitió a su editor la novela llamada "París en el Siglo XX" en la que narraba toda una serie de barbaridades científicas, incapaces de ser llevadas a cabo por los humanos por su inutilidad, pero que dejaba constancia de su habilidad para redactar una historia increíble, en la más pura ciencia ficción y en la que escribía cosas tan absurdas como:

  • Si bien ya casi nadie leía, por lo menos ya todo el mundo sabía leer e incluso escribir
  • No había hijo de artesano ambicioso, de campesino desplazado, que no pretendiera un puesto en la Administración.
  • La mayor parte de los innumerables coches que surcaban la calzada de los bulevares lo hacían sin caballos; se movían por una fuerza invisible, mediante un motor de aire dilatado por la combustión del gas.
  • Serás mayor de edad a los dieciocho.
  • Se comprende que en esa época de negocios el consumo de papel aumentase en proporciones inesperadas (...); los bosques ya no servían para calefacción, sino para la impresión.
  • Ya no hay mujeres (...) se han pasado al género masculino y ya no merecen la mirada de un artista ni la atención de un amante.
  • ¡Concierto eléctrico! ¡Y qué instrumentos! (...) doscientos pianos comunicados entre sí a través de una corriente eléctrica tocaban juntos de la mano de un solo artista.
  • Ya no cortaban la cabeza a nadie. Le fulminaban con una descarga.
  • En efecto, el primer vagón llevaba entre las ruedas unos imanes situados a la derecha y a la izquierda del tubo, muy cerca pero sin tocarlo. Estos imanes actuaban a través de las paredes del tubo de disco de hierro. Éste se deslizaba y lo arrastraba al tren; el aire comprimido no podía escapar…
  • El envío de facsímiles a 10.000 km de distancia mediante señales eléctrica o una “red telegráfica mundial” capaz de comunicar a las personas desde cualquier parte del mundo ya que cubría la superficie completa de los continentes y el fondo de los mares…
  • Esos coches de gas consumían grandes cantidades de hidrógeno…
Y así con una innumerable cantidad de ideas absurdas, incapaces de convencer a nadie de su posible realidad futura.

Cuando el editor terminó de leer la novela, pensó "si no lo veo no lo creo" y entonces le escribió a Julio Verne mostrándole su total desacuerdo respecto a la edición de dicho manuscrito indicándole textualmente:

  • "¿Hace falta decírselo?, este libro es casi el de un niño, el de un principiante, el de un hombre que va como un abejorro contra una ventana."


Por tanto, y ante los consejos desalentadores de su sabio editor, comprendió que todas aquellas "ocurrencias" no tenían ningún sentido por lo que abandonó el manuscrito en el rincón más oscuro de su caja fuerte esperando que allí se pudriera por sí solo sin tener que "echarlo" él mismo al fuego, antes de que su conocimiento por el público le llegara a desprestigiar como escritor.

Años más tarde, en 1.989, su descendiente Jean Verne localizó la novela en el interior de una caja fuerte y en 1994 fue publicada en varios idiomas.

He aquí algunos enlaces de interés:


Para quién tenga interés, he aquí la descarga de la novela:
17 capítulos. Escrita en 1863.
Paris au XXe siècle, editada por Piero Gondolo della Riva, Paris, Hachette / le cherche midi éditeur, 1994, 217 páginas, 2 ilustraciones y una cubierta de François Schuiten.

Y finalmente algo de música de Muyayos de Raiz, con un fondo visual fantasioso:



domingo, 23 de octubre de 2011

¡NIÑA, ESTÁS COMO UN PAN!: Ötzi, hace 5.000 años (año arriba, año abajo) durante la ceremonia de arrejuntamiento con su pareja, delante del chamán de la tribu, en un valle de los Alpes.

Hace más de 5.000 años, durante la edad del cobre, Ötzi, un joven lugareño que vivía en un cerrado valle de los Alpes, conoció a una hembra, Tüinz, de una tribu vecina, que le removió el alma por sus formas y sus andares cuando la veía pasar por los senderos del bosque buscando hierbas, semillas y frutos.

Así Ötzi pensaba para sí al ver a la susodicha hembra: ¡Niña, estás como un pan!.

Pronto llegaron a un acuerdo entre los padres de ambos jóvenes para un emparejamiento que acercaría lazos entre ambas tribus y quedó fijado para la siguiente luna, hacia la mitad del verano. Fue entonces cuando ambos enamorados, Ötzi y Tüinz, quedaron unidos para siempre, delante del chamán y de ambas tribus, que celebraron con abundante cacería la unión de las mismas.

Y es que durante el ritual, mientras el chamán les pronunciaba las ceremoniosas frases de rigor en este tipo de acto:
  • Chamán a Ötzi: ¡Tú!, ¿te juntas?.
  • Ötzi: ¡Sí, me junto!.
  • Chamán a Tüinz: ¡Y tú!, ¿te rejuntas?.
  • Tüinz: ¡Sí, me rejunto!.
Ötzi seguía pensando como el primer día en que vió a Tüinz: ¡Niña, estás como un pan!.

Y con estas simbólicas frases (que han perdurado a lo largo de los milenios aunque con fórmulas algo más evolucionadas), la pareja quedó rejuntada.

Así, durante las gélidas noches de invierno, en el lugar más recóndito de la cueva, allá donde no llegaba ni el resplandor de las hogueras que se mantenían encendidas en el interior, mientras él le “rascaba la espalda” a su amada, ella le devolvía el favor “calentándole las orejas”, como era costumbre entre las parejas de la época y que tras miles de años aún perdura como parte de la herencia genética de los humanos.

La tribu va de caza...

Años más tarde, con una familia consolidada con varios cachorros (churumbeles se diría hoy en algunas zonas de Andalucía), de la que estaban muy orgullosos en la tribu, Ötzi comenzó a quejarse de cierto dolor en el pecho que el chamán achacaba al mal de amores, no haciendo caso de las indicaciones del mismo Ötzi sobre un antiguo accidente de caza en el que le clavaron una flecha en la espalda. Y como única cura le proponía la necesidad de subir a las cumbres lejanas y traerse la Luna para su amada.

Ötzi: El hombre de Hielo
No viendo otra alternativa, unos días después se despidió de su familia y pertrechándose adecuadamente (raquetas para la nieve, ropa de abrigo, un hacha de cobre, un cuchillo de pedernal, un arco, unas flechas y algo de comida, entre oras cosas) salió sólo hacia las cumbres nevadas y montañosas que rodeaban el valle donde se asentaba la tribu, para intentar robarle la Luna a los dioses de las montañas.

No obstante Ötzi subió, trepó y escaló hasta donde pudo y llegó a la extenuación, cuando se sentó a comer un trozo de carne de gamuza con un poco de cereal molido y cocido en forma de torta o pan ácimo, mientras el frio se apoderaba de sus extremidades lentamente al avanzar la noche.


Acurrucado, pensaba en su amada y lo bien que le vendría que le “calentara las orejas” en aquel momento de frío y oscuridad, durante el cual despacio y casi sin darse cuenta, mientras soñaba que había alcanzado la Luna para su hembra, iba abandonando su cuerpo para reunirse con sus ancestros más allá de la Luna. Mientras su amada, acurrucada, también, junto a sus cachorros, echaba en falta alguien que le "rascara la espalda" como únicamente lo hacía Ötzi...


Así, esta historia tan sencilla podría haber explicado las dudas de los científicos de otras tribus, unos 5.000 años más tarde (es decir en nuestra época), sobre el cómo y el porqué murió Ötzi, allá perdido en las cumbres de los Alpes, conocido también por el Hombre de Hielo, nombre erróneamente dado a un ser tan ardiente...

Enlaces de interés:
Ötzi, el hombre de hielo.
En You Tube.

Mi recomendación para escuchar buena música. Lo escuché en directo, en "LA Tertulia", en Granada y me encnató:
El Kanka, "Lo mal que estoy y lo poco que me quejo".



viernes, 29 de julio de 2011

“¡PUES NO SÉ YO, QUE YO QUE SÉ, QUE QUÉ SÉ YO!”: Pensamiento fundamental que indujo a Werner Heisemberg a concretar su “Principio de Incertidumbre”, mientras veía la final del Campeonato Sureño Alemán en 1926 en la que jugaba el Bayer de Munich.


Werner Heisemberg, físico famoso por su enunciado matemático denominado el “Principio de Incertidumbre” y que le proporcionó el premio Novel de Física en 1.932, no podría olvidar jamás el origen de ese enunciado en su mente, unos años antes mientras veía un partido del Bayer de Munich, como aficionado a ese club, durante la final del Campeonato Sureño Alemán allá por 1.926.



Y es que en su cabeza ya rondaba la formulación matemática compleja que le llevaría al susodicho “Principio de Incertidumbre” que más o menos dice que “es imposible medir simultáneamente, y con precisión absoluta, el valor de la posición y la cantidad de movimiento de una partícula”


Sin embargo, le faltaba algo... para cerrar el enunciado, que no acababa de encontrar.



Pues participando como espectador en el Campeonato Sureño Aleman, mientras un jugador del Bayer de Munich se disponía a tirar un penalti, y estando el partido un tanto complicado y ver la “incertidumbre” con la que el jugador ponía la pelota en el punto de penalti pensó con gran pesimismo: “Pues no sé yo, que yo que sé, que qué sé yo...” mientras hacía rápidos cálculos mentales que le llevaban a imaginar al portero, Vilhelm Plank, parando la pelota, cosa que tampoco tenía clara.




Entonces pensó que si el jugador le daba un impulso conocido a la pelota con su poderosa diestra, ésta sería lanzada contra la portería con cierta cantidad de movimiento pero, sin embargo, el tamaño de la portería así como la incertidumbre en la posición del portero después del disparo, podrían hacer que fuese imposible conocer a ciencia cierta el lugar por donde entraría el esférico para hacer un gol... o no. Siempre con la dichosa incertidumbre, por lo que Werner Heisemberg, volvería a pensar: “Pues no sé yo, que yo que sé, que qué sé yo...”




No obstante, y gracias a su mente prodigiosa, acabó por razonar que quizás esa incertidumbre dependería fundamentalmente del portero, es decir de Plank. y ahí le vino la idea luminosa que le faltaba para el enunciado final, donde todo dependería del tal Plank (esta vez se trataba de Max Plank, el propietario de la famosa constante de Plank), quedando finalmente el “Principio de Incertidumbre” “perfectamente determinado" de la siguiente forma:



donde:



es la indeterminación en la posición del jugador, por ejemplo,




es la indeterminación en la cantidad de movimiento de la pelota una vez lanzada, por ejemplo, y


h: constante de Planck (la de Max Plank, no la del portero) y que equivale a 6,626 * 10-34 Js


Y es que las ideas geniales siempre surgen en el momento más inesperado, o de más incertidumbre, como fue éste el caso.



domingo, 10 de julio de 2011

“Ik begrijp het niet, Miss”: M. C. Escher en Mayo de 1.936 en Granada respondiendo a una gitana del Sacromonte que, por supuesto, no entendió "ni papa".


Maurits Cornelis Escher, más conocido como M. C. Escher, retorna por segunda vez a Granada a finales de Mayo de 1.936 buscando la inspiración perseguida desde su Holanda natal en la ciudad de Granada y mientras paseaba por una callejuela aledaña al Zacatín, cerca de la pensión de donde acababa de salir, le abordó una gitana del Sacromonte que con su charlatanería le decía de forma airosa:
  • --  "Guapetón", anda ya y coge este ramito de romero, que tienes cara de ser "saleroso"…
Mientras aprovechaba para sujetarle la mano le decía:


  …venga que te eche la "güenaventura", "resalao"… que tienes una novia que te va a dar muchos "chavalillos" que "talegren" la vida…

Escher, aturdido por su secuestro temporal, no sabía cómo soltarse de la gitana y, mientras el chiquillo que la acompañaba le tiraba del gabán sujetándole, ésta continuaba con su retahíla:
  •        …además que seguro que tu novia es "mu apañá" y espera que le regales este ramito de romero, con esa barba que te hace tan señorito, y esos borceguíes tan lustrosos…
Mientras tanto, Escher le respondía en su propia lengua (holandés):
  •         Ik begrijp het niet, Miss (que más o menos significa “¡No la entiendo, señorita!”).
A lo que la gitana, oyendo esa extraña jerga, le contestaba con el desparpajo al que estaba acostumbrada por su experiencia:
  •       ¡Que "saborío" eres "payo"!.
Pensando ésta que le habría respondido lo mismo que los turistas nacionales experimentados, algo así como un “pero si ya tengo una maceta de romero en casa…”.
  •       Pues sabes que tienes cara de "estirao", que te pareces al “cara palo” del Pamplinas (Buster Keaton por más señas). Así te dé una "tirisia" que te encharque las "centrañas" del "celebro" y no seas capaz de pintar un "polígamo*" en tu "puñetera" vida. ¡So "agonioso", so "esmayao"…!
Y dándose media vuelta la gitana junto con su churumbel se fue buscando a otro incauto.

Y es que Escher aunque la frase que le soltó cortésmente a la gitana, “Ik begrijp het niet, Miss“, antes de salir por su boca la pensó inconscientemente y como su interlocutora no pudo entender la lengua del artista ni el artista la de la gitana la cosa quedó en un “aquí paz y allí gloria” y cada cual por su lado.

Jamás sabremos si Escher hubiese entendido la maldición que le echó la gitana si habría sido capaz de interpretar las filigranas geométricas y los arabescos de los atauriques de la Alhambra que tanto fruto le produjeron en su vida de artista… pues hasta donde sabemos, M.C. Escher nunca sufrió una “tirisia” que le afectara al “celebro” y además, resultó ser un genio de los “polígamos”.

Y así continuó caminando hacia la cuesta Gomérez, en dirección de la Alhambra, pensando en la anécdota que había protagonizado y en la que no se había enterado de nada.


*"Polígamo" = Polígono


Y mientras redactaba este artículo escuchaba al fantástico músico vasco Kepa Junquera en Discópolis (programa de Radio3). Ahí va su Fandango:

miércoles, 22 de junio de 2011

“Yo no digo ni mu”, Joseph Francis "Buster" Keaton, cuando su padrino, Harry Houdini, le preguntaba qué había hecho para caer desde una alta escalera sin hacerse ni un rasguño a la edad de 3 años.


Buster Keaton, también conocido por “Pamplinas” en España, siendo muy niño, con unos 3 años de edad, se cayó de una alta escalera y al levantarse del suelo sin un solo rasguño su padrino en el “vodeville”, el famoso  escapista Harry Houdini, le preguntó airadamente: “¿Me puedes decir qué puñeta has hecho?” a lo que Keaton, asustado, para no desairar a su padrino y llevarse un desagradable “restregón” pensó “Yo no digo ni mu” y se quedó callado como un mudo. 

A partir de aquí, Buster Keaton inició su  costumbre de no hablar siempre que pudiera evitarlo, singularidad que acabó siendo su extravagante peculiaridad y que le haría famoso junto a su pétreo rostro.

No obstante su mejor cualidad, y que explotó hasta el infinito, fue la de darse golpes, caerse por las escaleras, ser atropellado por motos, coches y toda clase de vehículos y marear al espectador con un sinfín de inverosímiles situaciones y peripecias de las que, aparentemente, siempre salía bien parado como en aquella caída cuando de pequeño le reprimió su padrino, Harry Houdini, y a partir de la cual, ya “no dijo ni mu”.



Una cosa singular hay que decir en honor de Buster Keaton, que todas sus películas fueron traducidas a múltiples idiomas por el mismo Keaton. He aquí un ejemplo de las frases más famosas:








viernes, 22 de abril de 2011

“¡Anda y que os zurzan!”, Friedrich Wilhelm Nietzsche, el 15 de octubre de 1888 (día de su 44 cumpleaños), en una calle de Turín, tras soltarse del abrazo dado a un caballo desbocado donde pudo sufrir un "colapso mental".



Cuando me enfrenté a escribir este artículo sobre Nietzsche, me surgieron muchas dudas sobre la filosofía, llegando a la conclusión de que hay tres tipos de filósofos:


  • Los de ciencias, que piensan las cosas antes de explicarlas. Ahí tenemos un número infinito de hipótesis, teoremas, lemas, corolarios, condiciones, proposiciones, consecuencias, formulaciones, axiomas, conclusiones…
  • Los de letras, que dicen las cosas y luego las piensan. Así no hay quién las entiendan hasta que alguien intenta explicarlas, con lo que todo se complica un poco (o un mucho según se mire).
  • Y los políticos, que piensan una cosa, dicen la contraria y explican otra diferente, y así no hay quien explique lo que dicen y mucho menos lo que piensan (pero estos son una casta aparte que merecerían toda una rama de la filosofía).

Nietzsche fue uno de esos grandes prohombres filósofo de los que yo llamo “de letras”, aunque en algunos aspectos parece “de ciencias” (esto “es la pera” como podrían decir algunos pensadores populares).

Tras bucear un poco sobre su vida y su forma de pensar encontré una frase que sí llego a comprender y comparto en casi todos sus aspectos, aunque yo me considere del grupo de los “de ciencias” (eso creo):

“En algún apartado rincón del universo centelleante, desparramado en innumerables sistemas solares, hubo una vez un astro en el que animales inteligentes inventaron el conocimiento. Fue el minuto más altanero y falaz de la “Historia Universal”: pero, a fin de cuentas, sólo un minuto. Tras breves respiraciones de la naturaleza el astro se heló y los animales inteligentes hubieron de perecer.” (extraído de su obra “Sobre verdad y mentira en sentido extramoral”).




La verdad, es que al final, tras interpretar este pensamiento suyo anterior (que sí es oficial y que para mí “es la pera”), llegué a entender cómo su último pensamiento lúcido, antes de entrar en el mundo del silencio y la locura, pudo ser: “¡Anda y que os zurzan!”,  el  15 de octubre de 1888 (día de su 44 cumpleaños), en una calle de Turín, tras el accidente con un caballo desbocado  donde pudo sufrir un "colapso mental".

Tras esta fecha, quedó atrás su vida, sus amigos  (Richard Wagner, Cósima Wagner, Malwida von Meysenbug, Lou Andreas-Salomé ) y su obra, pasando los siguientes años de clínica en clínica, al cuidado de su madre y posteriormente de su hermana, postrado con su “apagón mental”.




Y es que Nietzsche ya había aportado mucho al mundo de la filosofía (antes de “abandonar” el mundo de los cuerdos) y que habrá que interpretar por parte de los filósofos a lo largo de la eternidad, que para el “hombre” de Nietzsche no es más de un minuto (mente preclara que supo cuantificar con precisión el verdadero tiempo de existencia del ser humano en la medida del universo).





Además cabe destacar que para Nietzsche “El hombre tiene más de mono que muchos de los monos”, y yo me atrevería a agregar (humildemente) “… y algunos monos tienen más de hombre que muchos hombres”. Es curioso que esta cita de Nietzche (la suya, no mi apostilla) nos indica, en cierta medida, que los monos durarán varios minutos más que el hombre, desde que el universo parió la tierra hasta que el astro Sol se quede helado (como dice él), lo cual no le da al hombre más relevancia que al mono sino, quizás, todo lo contrario, aunque el “hombre” siga pensando que su ombligo es el centro del universo.


Aquí algunos enlaces de interés sobre Nietzche:
Biografía de Nietzche.
Citas de su obra "Así habló Zaratustra".


martes, 22 de febrero de 2011

“¡Vaya, vaya! Aquí no hay playa”: Don José Nieto Velázquez (probablemente pariente del pintor Velazquez) el 16 de Agosto de 1.656, antes de la siesta en uno de los pasillos del Alcazar de Madrid, a la entrada de la sala donde Diego Velázquez estaba pintando “Las Meninas”.


Mientras Don José Nieto Velázquez aposentador de la reina y, probablemente,  pariente cercano de Diego Rodríguez de Silva y Velázquez, tras degustar un buen cocido madrileño, con tropezonez, se dirigía a sus aposentos para echarse una siestecilla y digerir el sustento, cuando al pasar por uno de los pasillos del Real Alcazar, con una cierta modorra en parte debida a la digestión y en parte al calor bochornoso de finales del verano, se asomó a una de las salas donde observó, desde el dintel de la puerta, a Velázquez y una serie de personajes posando para un enorme cuadro (ver la imagen de más abajo). 


Dado que entre los presentes estaba Nicolasito Pertusato, enano italiano aposentado en la corte, y al no querer compartir estancia con él al tenerle cierta ojeriza, pensó, con cierta incomodidad, “¡Vaya, vaya!. Aquí no hay playa”, recordando una visita que hizo de niño a las playas de Conil, cerca de Cádiz y prosiguió su camino hacia el dormitorio intentando olvidar la vista.




Sin embargo, Velázquez al ver la sombra del aposentador de la Reina notó la inspiración que le faltaba para completar un cuadro que, hasta ese momento, no le decía nada, y decidió poner en el fondo ve la vista la silueta a contraluz de éste nuevo personaje, dándole a a obra pictorica el genial toque que le faltaba bajo su punto de vista de artista, concentrando la perspectiva del cuadro en este punto, convirtiendo a este personaje en el más singular de la obra.


Unos cientos de años más tarde, la obra “La familia de Felipe IV”, popularmente conocida como “Las Meninas”, sería considerada una de las obras universales de la pintura española del siglo XVII y de todos los tiempos.


Meses más tarde de la corta visita de Don José Nieto Velázquez, éste le reprocharía duramente a su pariente, Diego Velázquez, que lo inmortalizara en la misma obra que al enano Nicolasito, el cual pateando a Moisés, el perro, le daba un aire grotesco y desagradable a la obra por lo que ésta probablemente pasaría desapercibida en los sótanos del Alcázar hasta pudrirse antes del fin de los tiempos. Obviamente el Aposentador de la Reina se equivocaba.


Nota del autor.- Tras darle muchas vueltas al cuadro de la Meninas, me doy cuenta de una cosa curiosa: o Velázquez era zurdo o nos engañó pintándose zurdo frente al espejo para... parecer diestro.




Real Alcázar de Madrid.


El misterio de Las Meninas.

Las meninas en 3D por Eugeni Llopart.

Video curioso en You Tube: