jueves, 19 de enero de 2017

“!La vin compae¡”: Pio Cid (personaje de ficción creado por Angel Ganivet) en algunos momentos de su imaginaria vida, como recuerdo de su olvidada infancia en las calles de Granada.

Pio Cid, aunque personaje de ficción creado por Angel Ganivet para algunas de sus novelas, nació en alguna ciudad andaluza, igual que Angel Ganivet, y jugó con sus compañeros de la infancia por las calles de los barrios de la Granada más tradicional, lo que le llevó a enriquecer su vocabulario, probablemente, con una extensa terminología “granaína” que, seguramente, su creador no llegó a utilizar en su vida cotidiana para evitar ser tachado de vulgar o localista, pero que, sin duda alguna, remoloneaban por su cabeza en multitud de ocasiones debido a esa impronta que dan las costumbres y herencias de la infancia.

Así, que podríamos imaginarnos la situación en la que Pio Cid tuvo ese desgraciado accidente en el que algún amigo o colega de la calle le lanzara la piedra con tal desatino que le causase los trastornos siguientes que casi se llevan por delante su vida (aunque fuese de ficción). Tal suceso se podría haber narrado de la siguiente forma (nada que ver con el lenguaje que el autor de su personaje utilizara a lo largo de su corta vida o utilizase para construir sus escritos o novelas que tanta fama le dieron a lo largo de los años como precursor de la generación del 98):

Pio Cid, de niño, jugaba con asiduidad con sus vecinos en el barrio del Realejo, en Granada. Por eso se consideraba un greñúo más. Todas las tardes acudía a la placeta que había cerca de su casa y junto con sus amigos jugaba asiduamente a las bolas y conticoneso siempre se quedaban a una chispilla de encartá la canica con el buhero, tirados en el suelo e impregnándose de su esencia por todas partes de su ropa para que al llegar a casa su madre le gritara con indignación:
-          Pero Pio, ¡no ves como tas puesto el saquito!
-          Mama… ¡píllame!



Y Pio volvía a escaparse por la puerta de la casa para una nueva y traviesa aventura por el barrio con sus colegas. En una de estas salidas, una tarde, discutiendo con uno de los ezpeluznaos de una calle cercana, con los que había cierta competencia, el juego se puso un poco duro y la discusión entre los chaveas llegó un poco más lejos:
-          ¡Pio!, ¡Ven acapacá si tienes lo que hay que tener!




Le gritaba otro niño al que le debía unas pelas desde hacía tempo.
-          La vin compae, anda ya y vete al hiñaero que tienes cara de ennortao.
-          ¡Dímelo a la cara si tienes güevos que te voy a aviah!
-          ¡Tah aviao so apollardao!.
-          ¡Huyyyy, que repelú me das!
-          ¡Me voy a casa que tinmallao!
Y en esto, una piedra salió de alguna esquina dando a parar en la cabeza de Pio que lo dejó en el suelo ehnoclao.


No obstante, y al margen de la tensión del momento, los gamberros huyeron rápidamente mientras los amigos se acercaron a ver cómo se encontraba observando que estaba más pallá que pacá y con el recomello que les reconcomía, avisaron a su familia para que le atendieran lo antes posible.

La agresión resultó ser grave pues Pio no recuperó la memoria y durante muchos años se quedó con la duda de que le llevó a esa situación de su infancia.

Así podemos asignarle a Angel Ganivet la posibilidad de que, en su niñez, durante sus aventuras infantiles, pensase en multitud de ocasiones: “¡La vín compae!” y esto lo llevase toda su vida en su mente.

Nota: “La vin compae” en granadino es una expresión de estupor que se dice (o piensa) en determinados momentos y que viene a significar ¡Madre de Dios! o también, un más cercano, ¡La Virgen Santísima, compadre!

Más sobre el habla granaína en este enlace de Amando de Miguel, que aunque era Sayago (originario de Pereruela de Sayago, Zamora) también podría haber sido granaíno, habida cuenta del trabajo que hizo sobre el habla de esta tierra y que se puede consultar en este artículo:

El habla granaína.

En este artículo he visto interesante acompañarlo con algunas acuarelas mías de "Granada la Bella" como el libro de Angel Ganivet.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

"taxi libre, 1, 2, 3 aaaaahhhh...juuuuh...juuuuh...juuuuh. aaaaahhhh": Dámaso Pérez Prado (‘Car’efoca’ según Benny More) un 24 de Agosto de 1948, por la noche, cuando vió un taxi al que llamó para ir al cabaret en la ciudad de Mexico para dirigir su Orquesta.

Pérez Prado
Una noche de Agosto cualquiera, en 1.945, mientras que Damaso Pérez Prado se dirigía al cabaret en el que tenía una actuación cada noche, vió pasar un taxi y no se le ocurrió pensar otra cosa que gritar: "taxi libre, 1, 2, 3aaahhhh... juuuuh... juuuuh... juuuuh... aaaaahhhh", llamada a la que el taxista atendió de inmediato por el arte y la sonora y expresiva llamada del personaje que le atraía su atención.

Una vez sentado en el taxi, en el asiento trasero, mientras atravesaba La Ciudad de México, iba pensando en un nuevo mambo pues la original llamada que se le ocurrió para detener al taxi, le permitió crear un nuevo tema para su repertorio de "mambos" que poco a poco iba ideando.








Así, fue componiendo, poco a poco, con su original ingenio, la letra del futuro mambo:


libre taxi//taxi libre ...muchisimas gracias//1, 2, 3 aaaaahhhh...//juuuuh//juuuuh//juuuuh. aaaaahhhh
Yo soy el ruletero//que si señor el ruletero
yo soy de peralvillo//que si señor de peralvillo
yo soy de la guerrero//que si señor de la guerrero
yo soy de tacubaya//que si señor de tacubaya
yo soy de la bondojo//que si señor de la bondojo
yo soy el de tepito//que si señor el de tepito
yo soy el de santa julia//que si señor de santa julia
yo soy el macalacachimba//que si señor el macalacachimba
aaaaaaahhhhh juuuuuh//libre taxi//taxi libre...// aaaaahhhh juuuhhh


Benny Moré

Letra de profundo mensaje (muy profundo) que acabó siendo el mambo llamado "El Ruletero" y que unos días más tarde estrenaría con su orquesta con rotundo éxito.


Y es que para el "cara e foca", como le llamaba su amigo Benny More, no había límite para la creación en este peculiar estilo de música.







martes, 29 de marzo de 2016

¡JODIDOS MOSQUITOS!, Carlos I de España (y V de Alemania) cuando departía con su relojero e ingeniero, Juanelo Turriano, en una terraza de los jardines del monasterio de Yuste, una tarde cualquiera del verano de 1.558.

Carlos I de España y V de Alemania
En realidad, a lo largo de su inquieta vida, durante la que hizo multitud de grandes viajes por todo su imperio, excepto a las américas, Carlos I de España (y V de Alemania, donde al parecer siempre han ido un poco por delante nuestra) hizo muchos admiradores y también enemigos, pero todos le respetaron profundamente.

Sin embargo, Higia, la diosa de la salud no estaba entre sus admiradores, precisamente. Ni a él le importaba demasiado, según el plan de vida que se marcaba para tener todo su enorme imperio controlado. Y así le iba con todas sus dolencias y achaques como la gota, que intentaba mitigarla comiendo abundantemente y bebiendo mucha cerveza para "olvidarla“.

Cansado de su azarosa vida, decidió abdicar en su hijo Felipe II e irse ‘‘con viento fresco“ a la zona extremeña de Yuste, próxima a los Picos de Europa, aunque eso del “viento fresco“ parece que no fué muy acertado debido a las calores que rondaban por la zona y que, de alguna manera, algo tuvieron que ver con su final.

Seguramente fueron muchos aciertos la mayoría de sus decisiones a lo largo de si vida, para mantener el poder de forma ordenada pero desde su abdicación, quizás tomó las decisiones más equivocadas de su vida.

Así, una clurosa tarde de verano, en el destino elegido para su descanso, y en una terraza orientada hacia el sur, con vistas a la huerta de los Jerónimos, con el telón de fondo de los estanques construidos para él por su relojero e ingeniero, Juanelo Turriano, con quién compartía esos instante, pensaba en todas esas decisiones que había tomado en los últimos meses para acabar descansando placidamente en éste retiro de Cuacos de Yuste, cuando se le atravesaba otro rápido pensamiento: ¡JODIDOS MOSQUITOS! mientras se atizaba un manotazo en el cuello donde acababa de posarse uno de estos insectos.

Así que si estaba contento con su decisión de abdicar, e irse a la zona extremeña de La Vera, elegida para su descanso definitivo, seguro que no se le pasó por la cabeza que la culpa de su muerte la tendrían una serie de circunstancias que se encadenaron por el azar de la historia.

Juanelo Turriani
Las circunstancias fueron estas: Carlos I de España (y con cierta ventaja V de Alemania), siguiendo los consejos del noble palentino Luis Ávila y Zúñiga, tomó la decisión de trasladarse a Cuacos de Yuste en la zona de La Vera de Extremadura, para disfrutar del suave clima de la zona.

También tomará la decisión de llevarse con él a su relojero de confianza, Juanelo Turriano, que para aliviar los calores del verano extremeño no se le ocurrió otra cosa que diseñar unos estanques que refrescaran el ambiente, para mitigar la sensación de “asarse de calor“, como decía su mayordomo, Luís Quijada, y que naturalmente resultaron ser unos excelentes caldos de cultivo para las nubes de mosquitos que proliferaron, ampliando el área de cobertura del mal más endémico de la zona, que resultó ser el paludismo, también conocido como malaria, y de esta guisa resultase lo más normal del mundo que el César, como también se llamaba a Carlos I de España (y V de Alemania, un poco más adelantados), que pensase durante la calurosa tarde de Julio de 1.558: ¡JODIDOS MOSQUITOS!
y es que aún no se sabia que el mosquito sólo era el portador de otro actor de esta obra, un parásito microscópico llamado Plasmodium, culpable de la malaria.

En fin, todas estas decisiones, un tanto equivocadas, pero que al final proporcionaron al tal Plasmodiun hacerse con el éxito de llevarse por delante al mismísimo César, Carlos I de España (y V de Alemania por tener la costumbre de anticiparse) unas semanas más tarde, concretamente el 21 de Septiembre a las 2 de la madrugada (más o menos).

Todo un César finalmente vencido por un humilde parásito de un anónimo mosquito, natural de un pueblecito de extremadura.

Mientras meditaba sobre este pensamiento, escuchaba a ZZTop.

domingo, 29 de noviembre de 2015

"CA UNO ES CA UNO", Rafael Guerra "Guerrita" a D. José Ortega y Gasset tras una apoteósica faena en la feria de San Isidro, en Madrid en 1.899.





De todos es conocida la afición del insigne filósofo Ortega y Gasset a los toros por lo que era asiduo a las corridas siempre que podía.


Y es que en cierta ocasión, durante la feria de San Isidro, tras una apoteósica corrida de Rafael Guerra "Guerrita", al final de la corrida le presentaron al torero tras su faena y hablaron entre ellos intercambiándose vivencias.

"Guerrita" no era demasiado culto pero era un experto en la lucha por la vida, mientras que Ortega y Gasset era un experto en las ideas pero no tanto como "Guerrita" a la hora de arriesgar la vida.

Así, le presentaron a Guerrita a Don José Ortega y Gasset como "un filósofo estudioso de una variedad de problemas fundamentales acerca de cuestiones como la existencia, el conocimiento, la verdad, la moral, la belleza, la mente y el lenguaje, entre otros que afectan a la individualidad así como la naturaleza, estructura y principios fundamentales de la realidad" a lo que "Guerrita" contestó de la forma sabia que la vida le había enseñado: "Hay gente pa to". Y es que "Guerrita", a su manera, también era algo filósofo.









Cuentan las malas lenguas que en la charla que mantuvieron "Guerrita" comentó, a colación del valor que Ortega y Gasset apreciaba en cada pase que daba y cómo arriesgaba la vida ante el toro mientras él, Ortega y Gasset, apenas se arriesgaba con su trabajo ya que sólo le obligaba a analizar constantemente al ser humano buscando la verdad de la vida, a lo que "Guerrita" le comentó, con su ingenua sinceridad: "ca uno es ca uno", lo que le dió que pensar a Ortega y Gasset y a eso dedicó los siguientes días.



Tras meditar con intensidad la frase de "Guerrita", "ca uno es ca uno" Ortega y Gaset pensó que si cada uno es cada uno esto nos lleva a la individualidad del ser humano lo que nos obliga a pensar de forma independiente para cada acción a la que nos enfrentamos en la vida lo que nos lleva a entendernos como una unidad frente al universo y las circunstancias que nos rodean en cada momento por lo que entendemos que finalmente podemos decir de forma individual que... "yo soy yo y mi circunstancia".

Que al final significa lo mismo que ya decía "Gerrita": "ca uno es ca uno" pero esto sólo lo podría pensar Ortega y Gasset pues si lo hubiese dicho con esa claridad, quizás no le hubiesen hecho caso y lo hubiesen visto como una majadería (quizás más propia de Cela) y además, para él, hubiera sido un plagio de la frase de "Guerrita", lo cual en un personaje como tan respetado como él hubiera sido impensable.

Y es que ya lo decía sabiamente "Guerrita": "Lo que no pue ze' no pue ze' y adema' eh impozible". Y los lectores dirán que a qué viene esto... pero es que no me he podido aguantar ante tanta sabiduría...
Y mientras trabajaba sobre este pensamiento escuchaba a Hindi Zahra:

martes, 7 de julio de 2015

¡JODER! ¡JODER! ¡JODER!, Ernest Hemingway segundos antes de estrellarse con una avioneta en la sabana africana, en el Congo, el 23 de Enero de 1.954, en compañía de su cuarta esposa, Mary Hemingway.

Entre las muchas cosas que hizo Ernest Hemingway durante su existencia una de ellas fue viajar como un trotamundos. "Culillo de mal asiento" le llamarían algunos ya que muy pronto se le quedó "estrecha" su ciudad y su país y se trasladó como conductor de ambulancia a Italia durante la primera guerra mundial, acto premonitorio (lo de ser conductor de ambulancia) por las muchas veces que tuvo que viajar en ese vehículo a lo largo de su vida, pero como usuario y no como conductor.

Ya en uno de sus viajes a África, volando en avioneta sobre la sabana del Congo junto con su cuarta esposa, Mary Hemingway, un poste de la electricidad se cruzó en el camino de la avioneta (ya hay que tener mala suerte para que un poste se cruce en el vuelo de una avioneta, y sobre todo en la sabana africana) y mientras se acercaba al suelo a gran velocidad pensó: ¡JODER! ¡JODER! ¡JODER!, décimas de segundo antes de estrellarse contra los matorrales.

Quizás su premonitorio empleo de contuctor no fuese casualidad. Tras este incidente y dado que no fueron localizados, los rescatadores dieron por muertos a los accidentados y la noticia de que Hemingway había muerto circuló veloz por todo el mundo, a pesar de la no existencia de Internet en esa época.


Pero no tuvo esa mala fortuna y un par de días más tarde lograron encontrarles y recogerles en un segundo avión que, tras despegar, uno de los motores explotó y Hemingway volvió a pensar: ¡JODER! ¡JODER! ... aunque sólo le dió tiempo repetir la palabra dos veces antes de extrellarse contra los matorrales (¡coño, otra vez!).

En esta segunda ocasión los daños físicos fueron bastante mayores y los periodistas volvieron a dar la noticia de la muerte de Hemingway por todo el mundo (parece que querían acabar con él, de alguna manera, pero no fueron capaces).

De este segundo accidente tardó bastante en recuperase y pasó varias semanas en un hospital de Nairobi, recuperándose y divirtiéndose mientras leía las necrológicas de sus colegas sobre él, pero es que "bicho malo nunca muere".

A lo largo de su vida tuvo más accidentes (y también varias esposas, sin que se quiera relacionar esto con los accidentes).

También vivió momentos históricos relevantes en primera persona como la gerra civil española, el desembarco de Normandía o la liberación de París. Quizás podríamos pensar en "otra línea temporal" en la que Hemingway hubiese muerto estos acontecimientos tal vez no se habrían producido... pero esto sólo son hipótesis. También conoció a personajes interesantes como John Dos Passos, James Joyce, F. Scott Fitzgeralg, Picasso, Joan Miró o Juan Gris, entre otros (Dios los cría y ellos solos se juntan).

Quizás recordara en más ocasiones su famoso pensamiento: ¡JODER! ¡JODER! ¡JODER! como cuando disfrutaba de las corridas de toros en España y el toro jugaba con el torero como si fuesen un poste y una avioneta...

Pero la última ocasión que tuvo de repetir su célebre pensamiento fue el 2 de julio de 1.961, cuando en su casa de Idaho, quizás abrumado por sus dolencias físicas y su problema con la bebida, cogió un escopeta de caza con sus manos y, mirando el cañón directamente, pensó por última vez ¡JODER!... sin darse tiempo a más repeticiones y dejando una increíble herencia literaria para sus congéneres.



Y aquí una preciosa interpretación de Amparo Sánchez.




jueves, 4 de junio de 2015

¡TIERRA TRÁGAME!, El estudiante "emérito" Repudio Marciano Servelio durante una clase magistral de don Miguel de Unamuno sobre Shakespeare.


Don Miguel de Unanuno, persona erudita como pocas en su época, representante de la generación del 98 y rector, ¡hasta tres veces!, de la Univesidad de Salamanca, estaba dando una clase magistral en el Aula Magna sobre William Shakespeare a sus alumnos.



A dicha conferencia asistía, casualmente, el alumno "emérito" (nombrado así por sus colegas debido a la cantidad de años que llevaba matriculado en la Universidad sin estar demasiado determinados los estudios que seguía) don Repudio Marciano Serverio, natural de una familia acaudalada del pueblo de Huerta del Rey (... el de los nombres más raros).

De carácter dicharachero y desenvuelto, bastante pícaro y liberal, tuno de oficio y tunante de nacimiento... entró en el Aula Magna pensando que habría "negocio" para sus impertinencias y un poco de diversión a costa de algún "pringao".



Como no estaba demasiado cómodo oyendo la disertación de don Miguel, pues la encontraba harto aburrida, en lo poco que prestó atención resultó ser que don Miguel nombraba con asiduidad a "William Shakespeare" tal cual se lee en castellano y esto le pareció de interés para su burla y picardía y poder desprestigiar ante los oyentes, de alguna manera, al erudito profesor pensando que era un ignorante en el inglés (como lo era él mismo) y él salir airoso con su aguda observación.

Así que, levantando la mano llamando la atención del ilustre orador, éste detuvo su disertación y preguntó a su conocido alumno:

Autorretrato
  • ¿Tiene usted alguna observación al respecto de mis palabras, don Repudio?.
  • Sí don Miguel, Está usted nombrando "Shakespeare" cuando en realidad se dice "Sheskpir" y eso puede confundir al auditorio.
  • Cierto, don Repudio, lleva usted razón pero sólo en parte pues estoy dando la charla en castellano. Pero como veo que es su deseo y es de su interés, seguiré en inglés.



Y don Miguel de Unamuno continuó su clase magistral en perfecto inglés:


  • ...Well, Shakespeare retired to hometown in 1,611, but found himself in several lawsuits, such as...

En ese momento, y notando que todas las miradas, encendidas, del auditorio se concentraban de forma muy aguda sobre él, pues en breve don Miguel haría el preceptivo examen sobre "Sheskpir" y por desgracia el inglés no era una lengua demasiado dominada por los oyentes, pensó "TIERRA TRÁGAME". Por tanto, Repudio decidió hacer "mutis por el foro" anticipándose a la salida de sus colegas, por si alguno decidía "agradecerle" la puntualización que hizo sobre "Sheskpir".


Así, este estudiante "emérito" siguió pululando por la Universidad, sin oficio ni beneficio, gastando el dinero de su familia en labrarse una reputación que no iba más allá de las novatadas hacia los novatos año tras año, o sus explicaciones sobre el entendimiento humano que los homínidos alcanzaron comiendo ranas, como se demuestra claramente en la calavera que hay en el pórtico de la Universidad con la rana sobre el cráneo.


Años más tarde, don Repudio alcanzó todo el éxito del mundo como dueño de una funeraria con lo que haría de su vida un símbolo de aquello que en cierta ocasión pensó "¡TIERRA TRÁGAME!", facilitándole esa tarea a sus obedientes clientes.





Por cierto, que aquí podéis ver la famosa rana nombrada anteriormente.
Y por si alguien quiere investigar más sobre Salamanca, aquí dejo al famoso astronauta de la catedral de Salamanca. Tiene su explicación y no es esotérica... como le gustaría a algunos.







Mientras trabajaba sobre este pensamiento, escuchaba en Radio 3 el Concierto #IGUALES organizado por Intermón Oxfam


Y estaba tocando Marlango:


 

lunes, 30 de marzo de 2015

“¡MALDITAS CUCARACHAS!”, Franz Kafka cualquier madrugada, allá por el año 1.900, al despertarse en su dormitorio y poner los pies en el suelo.

Con su narración “La metamorfosis”, publicada en 1.915, Kafka quizás solo quería luchar en su inconsciente contra esos insectos que le perseguían durante las pesadillas nocturnas recordando cada vez que se levantaba de niño a hacer sus necesidades nocturnas y sentía, al pisar el suelo, un desagradable cosquilleo bajo las plantas de sus pies, crujidos incluidos: “¡MALDITAS CUCARACHAS!” pensaba para sus adentros por tal de no despertar a su familia.


Y es que Franz Kafka aunque tuvo muchos hermanos, no disfrutó de una infancia agradable y por culpa de las “¡MALDITAS CUCARACHAS!” quizás fuese un poco peor.

Así que cuando decidió escribir su famosa narración “La metamorfosis” ya venía influenciado en gran parte por ese repugnante recuerdo infantil por lo que le transmitió al personaje Gregorio Samsa su herencia nocturna cucarachil, quizás de un intento de liberarse de esa pesadilla. De esta forma, Gregorio Samsa arrastró a lo largo de toda la narración el “San Benito” traspasado por Kafka y así le fue al pobre.

Sin embargo, las cucarachas nos hacen pensar, Kafka quizás no lo supiera, que si existen sobre la faz de la tierra desde hace más de 300 millones de años quizás duren otros 300 millones de años más sobreviviendo a todas esas barbaridades que hacemos los humanos con la madre naturaleza creyéndonos los dueños del planeta vertiendo al mismo todos los insecticidas, venenos, gases efecto invernadero, radiaciones nucleares o cualquier otra prueba bárbara a la que sometemos al medio ambiente de forma cotidiana e inconsciente , por muy ecologistas que nos nombremos. Seguro que sobrevivirán a todo esto o incluso meteoritos que puedan aparecer desde el infinito… y más allá. ¡MALDITAS CUCARACHAS¡.


Cuando Kafka, de niño, intentaba matar todas las que podía con sus zapatos (después de haberlas pisado inconscientemente al despertarse) y ver cómo quedaban los restos de algunas, tras los rincones o en los bajos de los armarios, quedaban al acecho unos cuantos cientos más, esperando la noche siguiente… y lo que es peor, muchos de esos cientos estarían flirteando con otros cientos del sexo contrario, para procrear varios miles más… ¡MALDITAS CUCARACHAS¡


Mientras redactaba este blog escuchaba a Klaus Schulze - The Cello: