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lunes, 18 de noviembre de 2024

Amelia Earhart: “¡Las ratas por el suelo y las palomas sobre el cielo!”: esto lo pensó Amelia Earhart junto a su hermana menor un día cualquiera de 1910, en su casa de Kansas, mientras le disparaba con un rifle a una rata que vio aparecer bajo su casa y se paseaba por el jardín.

Amelia Earhart era bastante adelantada a su edad pues cuando aún era una niña ya cogía la escopeta de su padre para probar puntería contra cualquier cosa que se moviese a su alrededor. Además, si veía alguna rata, de las que se criaban por la zona de su casa, ya le daba pie para utilizar el arma que su padre no escondía adecuadamente en la casa. 

Un día cualquiera, de 1910, cuando aún sólo tenía 13 años y su hermana, Grace Muriel Earhart, alguno menos, mientras jugaban a la comba en el jardín de su casa, Amelia observó removerse las hierbas por debajo de la casa debido a algún animal que intentaba tomar un poco del aire de la calle.

No había que ser muy inteligente para pensar lo que aquel “bicho” podía ser pues las ratas abundaban de alguna manera por el barrio y, sin pensárselo dos veces, cogió el rifle que su padre guardaba en el almacén y disparó sobre eso que se agitaba, pensando “¡Las ratas por el suelo y las palomas sobre el cielo!” mientras su hermana, terriblemente asustada, se escondía detrás de ella.

Mientras, el roedor huía velozmente tras salvar milagrosamente su vida después del disparo fallido de Amelia y su hermana se levantaban del suelo limpiándose de tierra las faldas después de haber caído de espaldas debido al brutal retroceso de la escopeta.

Quizás parte del pensamiento anterior, “¡...las palomas sobre el cielo!”, le dio pie a planear su futuro como aviadora, que le daría tantos éxitos, a partir de los 20 años y durante el resto de su existencia, pues se suponía que las ratas no volaban pero las palomas sí.

Unos años más tarde, en 1920, durante un espectáculo aéreo en Long Beach, le vino a la memoria el pensamiento que tuvo de pequeña, cuando disparaba a las ratas y se enamoró de la posibilidad de volar como las palomas, pues hizo su primer vuelo con un corto paseo que le inspiró para toda su vida. Tanto es así que en 1921 se compró un biplano de color amarillo brillante llamado “The Yelow Peril” (“el peligro amarillo”) y el 22 de octubre de 1922 logró el récord mundial de altura en vuelo, alcanzando los 4267 m de altitud.

En 1932 realizó un vuelo transatlántico en solitario y sin escalas siendo la primer mujer en culminar esta aventura, pilotando un Lockheed Vega 5B, lo que le sirvió para recibir el merecido reconocimiento internacional. En realidad, salió un 20 de mayo desde Terranova y terminó en la costa de Gran Bretaña, donde llegó a un lugar no planificado unas 15 horas después de despegar de Estados Unidos. Al bajarse del avión se encontró a un lugareño al que le preguntó:

—¿Dónde estoy?

—En el pastizal de Gallegher. ¿Vienes de lejos?

—De Estados Unidos — respondió con simpleza Amelia mientras recordaba aquel pensamiento que tuvo junto a su hermana hacía ya algunos años mientras le disparaba a los roedores: “¡Las ratas por el suelo y las palomas sobre el cielo!”

Finalmente Amelia Earhart quedaría recordada hasta el fin de los tiempos como una “paloma voladora sobre el cielo” (de hecho un planeta menor lleva el nombre de Amelia Earhart) al no poder finalizar su última aventura, en 1937, con la que intentó circunvolar la tierra a la altura del ecuador, junto con el copiloto de Fred Noonan, desapareciendo ambos definitivamente tras haber hecho casi todo el vuelo previsto.

No cabe duda que Amelia Earhart seguro que tuvo que ser un poco “rata” durante su vida pues las costumbres de la época apartaban a las mujeres de muchas opciones por ser consideradas “masculinas”, aunque ella luchó para cumplir sus objetivos aún siendo mujer, por tanto quizás Amelia podría comparársele con una “rata” voladora. En muchos lugares, a las palomas se las nombra de hecho como “ratas” voladoras.

Amelia  Earhart quedó en el recuerdo de todos como una mujer excepcional por su forma de ser, su sonrisa y su voluntad para romper barreras.

domingo, 3 de diciembre de 2023

“¡Vaya tela!”: Orson Welles mientras entraba en la emisora CBS de radio, a las 7:00 PM, un domingo del 30 de octubre de 1938, en Halloween, cuando éste tenía 23 años, para narrar “la guerra de los mundos” por la radio.

 Un 30 de octubre, por la tarde, cuando Orson Welles entraba en la emisora de la CBS para preparar el programa de radio que tenía previsto para esa tarde, pensaba “¡Vaya tela!” mientras recordaba lo que había hablado con su compañero y guionista Howard E. Koch sobre el programa de esa tarde.

Llevaban varios días preparando una serie de narraciones que llamaban “Halloween” y pretendían animar la noche del mismo nombre con una adaptación de la novela “La guerra de los mundos” que H. G. Wells había escrito algunos años antes, en 1898. En realidad la idea era narrar, como si fuese real y “en directo”, la invasión de la tierra por unos marcianos, que aterrizaban en el pequeño pueblo de Grover's Mill perteneciente al municipio de West Windsor, en Nueva Jersey, pero Orson Welles pensaba que la historia iba a ser aburrida desde el principio. De ahí su pesimista pensamiento de “¡vaya tela!” pues llevaba varios días dándole vueltas a la cabeza, tras leerse la novela original, “La guerra de los mundos” de H. G. Wells, así como el guión previsto y no sabía como enfocar una historia tan absurda e increíble para que resultase interesante, realista y animada para sus seguidores de la radio.

Durante la preparación del programa, con los músicos de la banda "Ramón Raquello and his Orchestra" que iban a tocar una adaptación de la obra Stardust, desde el "Hotel Park Plaza" de Nueva York, supuestamente, comentaba acaloradamente el guion que había preparado junto a Howard E. Koch pues sólo veía situaciones absurdas que la gente no comprendería en absoluto como “observar las explosiones en el planeta Marte” o “ver ojos luminosos en un hoyo negro” o “llamaradas brotando de las naves y alcanzando a la población”…

“¡Vaya tela!” volvía a pensar Welles mientras miraba a los ojos de Howard E. Koch intentando buscar algo de lógica y claridad en las anotaciones del guion. Y es que su imaginación iba más allá de la novela pensando que podría pasar si los humanos alcanzasen la luna, como en la novela “De la Tierra a la Luna”, de Julio Verne, publicada en 1865, o la novela “Los primeros hombres en la Luna” de H. G. Wells, escrita en 1901, y si esto fuese posible. ¿Qué se encontrarían allí los humanos? ¿llegarían con sus naves estratosféricas y al bajarse de las mismas se podrían encontrar una población de selenitas que observarían a los humanos con terror? Orson Welles se ponía en la piel de los selenitas para ver cómo se comportarían estos en dicha situación y comenzó a imaginar su narración al revés… pero esto no se podía narrar desde esa perspectiva en la radio por lo que Orson Welles centró su atención en el caso del ejemplo narrado por H. G. Wells en su novela, pensando que esa tarde sería una tarde aburrida, soporífera y tediosa… sin imaginarse el qué se le pasaría por la imaginación a los oyentes de su narración extremadamente personal…

A sí que a la hora prevista, Orson Welles cogió su guion, encendió el micrófono y, pensando “¡vaya tela!”, comenzó su narración:

“Señoras y señores, buenas noches. Les presentamos el último boletín de Intercontinental Radio News. Desde Toronto, el profesor Morse de la Universidad de McGill informa que ha observado un total de tres explosiones del planeta Marte entre las 7:45 P.M. y las 9:20 P.M.”…



martes, 26 de noviembre de 2019

YO, MI, ME, CONMIGO, POR MÍ, CONCHA, Y POR MI CONCHA... Concha Piquer. El Pardo, un 18 de Julio de 1.953, por la tarde, ante Franco.


Concha Piquer, quizás mejor Doña Concha Piquer, era una gran cantante y una de las mayores representantes de la copla en el mundo. De origen valenciano pero ciudadana del mundo y triunfando con su arte y su temperamento por todas partes, con sus coplas, sus películas, su carácter y su pasión contagiosa. Quizás por eso pensaba con frecuencia “Yo, mi, me, conmigo, por mí, Concha, y por mi concha...”, éste último término por su significado argentino sobre los atributos genitales femeninos...


Son famosas sus transgresiones a la moral tradicional debido a su relación con la farándula. 

Como la primera conversación que cruzó con Rafael León en el teatro Lope de Vega (antes Teatro de la Exposición) de Sevilla donde, tras acabar su actuación, éste acudió a su camerino y se presentó para saludarla:



    - ¿Es usted Conchita Piquer?
    - ¿Y usted es maricón?
    - ¿En que lo ha notado?
    - En la gorra.


No siendo esta presentación problema alguno para ser inseparables profesionalmente a lo largo de sus vidas, junto con Quiroga y Quintero, componiéndole, entre los tres, la mayoría de sus exitosas y populares canciones.

Según Doña Concha, sólo servía para cantar y cuando cantaba levantaba pasiones con su genio y su pasión contagiosa.

Mujer valiente que siempre hizo lo que le dio la gana en todas las épocas, por duras o intransigentes que fueran, “por mi concha”...
Entre todos los países en los que actuó, fue en Argentina donde su nombre era bastante singular, por el significado local de la “Concha”, cosa que no quiso cambiar bajo ningún concepto.





Es curiosa la anécdota que protagonizó con el dictador Franco, muy fan de Doña Concha, cuando el 18 de Julio de 1.953 fue invitada al Pardo a cantar junto con otros artistas, cuando, después de la actuación de todos los canantes, Franco se le acercó y le dijo si no le importaría cantar de nuevo “Ojos Verdes”, a lo que Concha, se acordó de su pensamiento favorito y le respondió:

    - Lo siento pero “por mi concha” (recordando su etapa argentina) que en este precioso momento me dispongo a merendar y que si quiere escucharme de nuevo en esa canción le reservaré un palco en el teatro donde actúo y no tendré inconveniente en complacerle.

Franco, entendió realmente “Por mí, Concha” y le respondió:

    - La entiendo, siendo como es usted, “por sí misma”, llegará muy lejos.

Y ahí quedó todo, gracias a Dios.


Mientras redactaba este post, escuchaba Ojos Verdes de Concha Piquer, ¡como no!.



miércoles, 23 de octubre de 2019

“COÑAZO DE BIGOTILLO”, Stan Lee un frío invierno de 1.944, en Manhatan, mientras meditaba sobre qué hacer en su vida.

Cierta tarde de diciembre de 1.940, el joven Stan Lee, sin medios económicos ni recursos, paseaba, sin destino, pensando en su futuro incierto como dibujante... Deambulaba por Manhatan buscando un lugar donde tomarse una copa para entrar en calor.

El frio le tenía atrapado y aterido. Sólo el moqueo constante de la nariz, que le obligaba a limpiarse el “bigotillo” que se acababa de dejar hacía unas semanas, con el envés del guante de la mano izquierda. “¡Coñazo de bigotillo!” pensaba constantemente...


Encontró un tugurio, con forma de bar y entró a tomarse algo.

- Un whisky, por favor, ¡a ver si el frío remite!
- ¡Pues cuidado con el goteo que le está robando el sentido arácnido de los pelillos del bigote.

Comentó el camarero, bar-man, con cierto sentido del humor.

Esto le hizo pensar a Stan... “¿Sentido arácnido?, ¡Coñazo de bigotillo!” y volvió a repasarse el goteo con el guante...

El bar no era demasiado limpio y se observaban telas de araña por las esquinas, lo que le incitaba a no entretenerse demasiado en un lugar tan inmundo.

Mientras se tomaba el whisky, a pequeños sorbos, meditaba que ese sentido arácnido de las arañas se lo provocaban los pelillos de su cuerpo, según le comentó el peluquero, hair-man, esa mañana cuando visitaba la peluquería.

Para el hair-man, las arañas, gracias a los “pelillos”, pueden presentir los terremotos antes de que sucedan, como hacen los perros, pero sin ladrar, por lo que nadie se entera y por lo tanto, no sirve para nada... o localizar el rumbo más adecuado para conseguir su mejor destino,

Quién sabe si esa cualidad de los perros se la deben a los “pelillos” del hocico.

En la peluquería eran unos auténticos expertos en “pelillos”.

Cuando salió del bar, siguió caminando hacia su apartamento y repasándose la “gotilla” de la naríz en el “coñazo de bigotillo”, encontrándose en el camino, ya tarde, un cartero, post-man, que iba buscando una dirección para entregar una carta urgente. Stan pensó si el cierto sentido arácnido le facilitaría al hair-man localizar el rumbo de su destino con más facilidad.


Más tarde, un poco antes de entrar en el edificio de su apartamento, se cruzó con borracho, drunk-man, que casi se le echa encima, justo cuando se estaba limpiando el goteo...”coñazo de bigotillo”.

Seguro que si el drunk-man hubiese tenido cierto sentido arácnido, como el que le proporcionaba a las arañas los dichosos pelillos, no habría tropezado con él.


Justo cuando subía las escaleras hacia su apartamento, estuvo meditando sobre el bar-man, el hair-man, el post-man o el drunk-man y los pelillos de las arañas, lo que le proporcionó ideas muy interesantes para crear nuevos personajes, ya que necesitaba apoyarse en ellos para poder afrontar su futuro con cierta seguridad, por lo que entró en su apartamento y, antes de hacer nada, decidió eliminar de una vez el “coñazo de bigotillo” en el aseo y, después, tras tomarse un café caliente, se puso a preparar bocetos de super-héroes como el bar-man, el post-man, el hair-man o el drunk-man, con los que se había cruzado y que le habían inspirado durante el paseo nocturno.

Al día siguiente, se llevó todos sus bocetos e ideas al editor, pero éste, con muy malas formas, le dio largas, pues no veía nada interesante en ellos.

Stan Lee salió muy decepcionado de esta reunión. Pensaba que con la noche tan productiva que pasó, no había sido capaz de crear ni un sólo personaje interesante. Seguro que fue culpa del “coñazo de bigotillo” y de los pelillos de las arañas...

Años más tarde, sobre 1.962, cuando el nuevo bigotillo adornaba su faz, y tenía ya cierta experiencia, casualmente creó un nuevo personaje, Spider-man, que le llevó a la fama y tras meditar sobre esto, siempre se preguntó como no había caído antes en un personaje similar tan fantástico...

Seguro que al afeitarse el “coñazo de bigotillo” perdió la inspiración. Stan nunca lo recordaría.

Curiosamente, Spider-man, no heredó el “coñazo de bigotillo”, pero sí el “sentido arácnido”.


Mientas redactaba este post, escuchaba a Careless Whisper.



sábado, 17 de agosto de 2019

“¡Oh!”, René Magritte: una mañana de primavera de 1922 cuando ve una representación de la obra “La canción de amor” de Giorgio de Chirico, lo que le impresionó profundamente.


Mientras René Magritte observaba el cuadro “La canción de Amor”, de Giorgio de Chirico, una mañana de la primavera de 1922, y veía en el mismo una inquietante expresión retorcida por el olor de un elemento discordante que navegaba junto al expresivo rostro del dios griego Apolo sobre el fondo próximo, colgado de un alfiler, y todo sobre un espacio horizontal que recogía estáticamente la superficie tridimensional esférica contenedor de todo el humanismo de la obra pictórica y en esos momentos pensaba:

“¡Oh!”








En ese momento, Magritte cambió toda su concepción del arte cambiando su actual trayectoria en la que analizaba las formas y el volumen tridimensional representado en sus cuadros que navegaban por el cubismo, futurismo, orfismo o el purismo, por una concepción más metafísica de la naturaleza, en la que cabía más la imaginación que la realidad, pues como decía de Chirico:

“Hay más misterio en la sombra de un hombre caminando en un día soleado, que en todas las religiones del mundo”






Para Magritte no le cabía más pensamiento que el inigualable, incomnensurable, insuperable, inmejorable, impar, único, perfecto, óptimo, excelente, magnífico, genial y expresivo

“¡Oh!”

para expresar sus sensaciones internas.

Tras la visión de este cuadro de de Chirico, Magritte sólo veía lo que veía y lo que veía podría ser cualquier cosa imaginada, ya que en la realidad pictórica, como ejemplo, cuando pintas una “Pipa” en realidad, esa “Pipa” ha dejado de ser una “Pipa” pues ya no admite tabaco en su interior ni se puede aspirar ni se puede sujetar con la mano, ni sacudirla, ni guardar en el bolsillo de la chaqueta para después sacarla ante la incertidumbre de los espectadores... que es para lo que sirve, y por tanto el título más adecuado del cuadro sería “Ceci n'est pas une pipe” (o esto no es una pipa) como indica el rótulo bajo la pipa incluido en el cuadro que, obviamente ya no sería un rótulo sino una expresión literaria pintada... y sólo queda pensar si en realidad un cuadro o no o la imaginación traspuesta de su maravilloso autor.


Mientras redactaba este post escuchaba a LP - Lost On You:



martes, 30 de julio de 2019

"¡AAAGRHHHH!": MICK JAGGER LA MADRUGADA DE UN 10 DE ENERO DE 1.970 JUNTO CON UNOS AMIGOS MIENTRAS CELEBRABA UNA REUNIÓN PARA PREPARAR SU DISCO "STICKY FINGERS" CERCA DE NEWBURY (BARKSHIRE) EN REINO UNIDO.

En la madrugada del 10 de enero de 1.970, Los Roling Stones preparaban su disco "Sticky Fingers" durante una de esas reuniones épicas en las que trabajaban muy duro y ensayaban sus temas musicales con un poco de todo (sexo, drogas y Rock&Roll) aderezadas con algunas viandas traídas de un "mexicano" próximo especialista en tacos, fajitas, pozole y chiles rellenos de picante, sobre todo muy picantes...

Cuando Mick Jagger se echó a la boca uno de esos chiles picantes de forma espontánea y un tanto inconsciente y con el primer mordisco la capsaicina fluyó rápidamente por sus papilas gustativas y mucosas bucales provocándole la instantánea expulsión de su lengua fuera de la cabidad bucal, alcanzando casi el cinturón de su pantalón y si más tiempo que para a pensar una sola palabra monosilábica y onomatopéyica: "¡AAAGRHHHH!".

Entonces, uno de sus colegas, entendiendo que necesitaba algo más de líquido milagroso alcanzó a darle media botella de tequila que había por allí sin saber ni entender que Mick estaba pidiendo a gritos con su "¡AAAGRHHHH!" era algo con lo que apagar ese fuego interno que le había producido el chile y que rápidamente se le iba introduciendo hacia el esófago en dirección del estómago, produciéndole un auténtico incendio que, para colmo, había sido reforzado con el tequila.

Si hubiese encontrado el extintor en la sala, lo habría vaciado en su gran boca para apagar el incendio que se le produjo dentro en ese momento.

Su boca abierta y con su lengua a máxima longitud fuera de ella, inspiró a su colega Ernie Cefalu, que andaba por allí, y tomó esa imagen de Mick como inspiración para la imagen del grupo, aunque no se hizo pública hasta que el artista gráfico Jhon Pashe la trasladó a un lienzo años más tarde.



"Qué noche la de aquel día", y no hablo de los Beatles, para aprender que el efecto de los chiles picantes, no se quita con el sexo ni con el Rock&Roll y menos con el tequila, sino con agua o con leche en abundancia, líquidos que no eran abituales en las noches desenfrenadas de los ensayos de los Rolling Stones.






The Rolling Stones.


Mientras redactaba este post, escuchaba música clásica:


jueves, 18 de julio de 2019

¡QUÉ COÑO PASA AQUÍ!: Camilo José Cela y Trulock un 19 de junio de 1.977 en el senado cuando su compañero de bancada le incaba el codo en las costillas para despertarle en el Senado.

Camilo José Cela y Trulock fue designado senador por decisión real con objeto de elaborar el proyecto de Constitución con objeto de reorientar su común futuro y que unos meses después, el 6 de diciembre de 1.978, fue refrendada por todos los españoles.

Como consecuencia de esta designación real, Cela tenía la obligación de asistir a todas las sesiones necesarias con el objeto de aportar su forma de ver las cosas, junto con el resto de los senadores, para la elaboración de este importante proyecto que conformaría la nueva organización del estado español tras el fin de la dictadura. Pero no todas las sesiones eran igual de interesantes por lo que el sopor era una de las drogas más irresistibles tanto para Cela como para sus colegas senadores...


Estando en esta situación tan incómoda para para los somnolientos como tan cómoda para los durmientes, cómo él, cuando el presidente del senado le señaló acusatoriamente con el dedo para dirigirle unas palabras, mientras el compañero de bancada le clavaba el codo por las costillas, de forma disimulada por lo que Cela cayó de su sopor de forma brusca y, sobresaltado, pensó: "¡QUE COÑO PASA AQUÍ!".

Entonces escuchó al presidente de la cámara, D. Antonio Fontán, increparte:
- ¡Señor Cela, ¿Qué hace dormido durante la sesión?.

Don Camilo, tomando conciencia bruscamente de la situación, pensó "¡Más vale majá de mulo que cojón de pato!" y le respondió con frialdad:
- Querrá decir que estoy durmiendo y no dormido ¿no?.

A lo que Don Antonio le respondió, sorprendido:
- ¿Y no es lo mismo?.

Cela, seguía pensando: "¡A capar se aprende cortando cojones!" y le respondió fríamente:
- ¡Pues no es lo mismo estar jodido que jodiendo!

y siguió pensando: "¡Amor de monja y pedo de fraile, todo es aire!", ya que Cela, mente inquieta, no podría dejar de pensar, ni de replicar al presidente de la cámara, según su peculiar forma de ser y es que "¡La voz del culo no tiene remedio ni disimulo!" pensaba Cela y seguía pensando... "¡Cuesta abajo, hasta la mierda corre!".

En la realidad, nada del diálogo entre Cela y Fontán quedó reflejado en el diario de sesiones y, por supuesto, ninguno de los pensamientos de Cela por lo que algunas malas lenguas (o mentes, según se mire) opinaron que todo fue pura fantasía de alguien al que Cela siguió la corriente ya que "¡Con dos pedos y una bufa, la cama como una estufa!" o "¡Teta que mano no cubre no es teta sino ubre!", y es que Cela no podía dejar de pensar en ningún momento, ni siquiera de aquel que le designó muy realmente y le puso donde estaba ese 7 de junio de 1.977: "¡Caga el rey, caga el Papa y en este mundo de mierda de cagar nadie se escapa!". Y como final, el pensamiento inicial, pero esta vez en la mente del autor: "¡Que coño pasa aquí!" pues qué más quisiera yo que saberlo...

miércoles, 30 de noviembre de 2016

"taxi libre, 1, 2, 3 aaaaahhhh...juuuuh...juuuuh...juuuuh. aaaaahhhh": Dámaso Pérez Prado (‘Car’efoca’ según Benny More) un 24 de Agosto de 1948, por la noche, cuando vió un taxi al que llamó para ir al cabaret en la ciudad de Mexico para dirigir su Orquesta.

Pérez Prado
Una noche de Agosto cualquiera, en 1.945, mientras que Damaso Pérez Prado se dirigía al cabaret en el que tenía una actuación cada noche, vió pasar un taxi y no se le ocurrió pensar otra cosa que gritar: "taxi libre, 1, 2, 3aaahhhh... juuuuh... juuuuh... juuuuh... aaaaahhhh", llamada a la que el taxista atendió de inmediato por el arte y la sonora y expresiva llamada del personaje que le atraía su atención.

Una vez sentado en el taxi, en el asiento trasero, mientras atravesaba La Ciudad de México, iba pensando en un nuevo mambo pues la original llamada que se le ocurrió para detener al taxi, le permitió crear un nuevo tema para su repertorio de "mambos" que poco a poco iba ideando.








Así, fue componiendo, poco a poco, con su original ingenio, la letra del futuro mambo:


libre taxi//taxi libre ...muchisimas gracias//1, 2, 3 aaaaahhhh...//juuuuh//juuuuh//juuuuh. aaaaahhhh
Yo soy el ruletero//que si señor el ruletero
yo soy de peralvillo//que si señor de peralvillo
yo soy de la guerrero//que si señor de la guerrero
yo soy de tacubaya//que si señor de tacubaya
yo soy de la bondojo//que si señor de la bondojo
yo soy el de tepito//que si señor el de tepito
yo soy el de santa julia//que si señor de santa julia
yo soy el macalacachimba//que si señor el macalacachimba
aaaaaaahhhhh juuuuuh//libre taxi//taxi libre...// aaaaahhhh juuuhhh


Benny Moré

Letra de profundo mensaje (muy profundo) que acabó siendo el mambo llamado "El Ruletero" y que unos días más tarde estrenaría con su orquesta con rotundo éxito.


Y es que para el "cara e foca", como le llamaba su amigo Benny More, no había límite para la creación en este peculiar estilo de música.







martes, 7 de julio de 2015

¡JODER! ¡JODER! ¡JODER!, Ernest Hemingway segundos antes de estrellarse con una avioneta en la sabana africana, en el Congo, el 23 de Enero de 1.954, en compañía de su cuarta esposa, Mary Hemingway.

Entre las muchas cosas que hizo Ernest Hemingway durante su existencia una de ellas fue viajar como un trotamundos. "Culillo de mal asiento" le llamarían algunos ya que muy pronto se le quedó "estrecha" su ciudad y su país y se trasladó como conductor de ambulancia a Italia durante la primera guerra mundial, acto premonitorio (lo de ser conductor de ambulancia) por las muchas veces que tuvo que viajar en ese vehículo a lo largo de su vida, pero como usuario y no como conductor.

Ya en uno de sus viajes a África, volando en avioneta sobre la sabana del Congo junto con su cuarta esposa, Mary Hemingway, un poste de la electricidad se cruzó en el camino de la avioneta (ya hay que tener mala suerte para que un poste se cruce en el vuelo de una avioneta, y sobre todo en la sabana africana) y mientras se acercaba al suelo a gran velocidad pensó: ¡JODER! ¡JODER! ¡JODER!, décimas de segundo antes de estrellarse contra los matorrales.

Quizás su premonitorio empleo de contuctor no fuese casualidad. Tras este incidente y dado que no fueron localizados, los rescatadores dieron por muertos a los accidentados y la noticia de que Hemingway había muerto circuló veloz por todo el mundo, a pesar de la no existencia de Internet en esa época.


Pero no tuvo esa mala fortuna y un par de días más tarde lograron encontrarles y recogerles en un segundo avión que, tras despegar, uno de los motores explotó y Hemingway volvió a pensar: ¡JODER! ¡JODER! ... aunque sólo le dió tiempo repetir la palabra dos veces antes de extrellarse contra los matorrales (¡coño, otra vez!).

En esta segunda ocasión los daños físicos fueron bastante mayores y los periodistas volvieron a dar la noticia de la muerte de Hemingway por todo el mundo (parece que querían acabar con él, de alguna manera, pero no fueron capaces).

De este segundo accidente tardó bastante en recuperase y pasó varias semanas en un hospital de Nairobi, recuperándose y divirtiéndose mientras leía las necrológicas de sus colegas sobre él, pero es que "bicho malo nunca muere".

A lo largo de su vida tuvo más accidentes (y también varias esposas, sin que se quiera relacionar esto con los accidentes).

También vivió momentos históricos relevantes en primera persona como la gerra civil española, el desembarco de Normandía o la liberación de París. Quizás podríamos pensar en "otra línea temporal" en la que Hemingway hubiese muerto estos acontecimientos tal vez no se habrían producido... pero esto sólo son hipótesis. También conoció a personajes interesantes como John Dos Passos, James Joyce, F. Scott Fitzgeralg, Picasso, Joan Miró o Juan Gris, entre otros (Dios los cría y ellos solos se juntan).

Quizás recordara en más ocasiones su famoso pensamiento: ¡JODER! ¡JODER! ¡JODER! como cuando disfrutaba de las corridas de toros en España y el toro jugaba con el torero como si fuesen un poste y una avioneta...

Pero la última ocasión que tuvo de repetir su célebre pensamiento fue el 2 de julio de 1.961, cuando en su casa de Idaho, quizás abrumado por sus dolencias físicas y su problema con la bebida, cogió un escopeta de caza con sus manos y, mirando el cañón directamente, pensó por última vez ¡JODER!... sin darse tiempo a más repeticiones y dejando una increíble herencia literaria para sus congéneres.



Y aquí una preciosa interpretación de Amparo Sánchez.




lunes, 30 de marzo de 2015

“¡MALDITAS CUCARACHAS!”, Franz Kafka cualquier madrugada, allá por el año 1.900, al despertarse en su dormitorio y poner los pies en el suelo.

Con su narración “La metamorfosis”, publicada en 1.915, Kafka quizás solo quería luchar en su inconsciente contra esos insectos que le perseguían durante las pesadillas nocturnas recordando cada vez que se levantaba de niño a hacer sus necesidades nocturnas y sentía, al pisar el suelo, un desagradable cosquilleo bajo las plantas de sus pies, crujidos incluidos: “¡MALDITAS CUCARACHAS!” pensaba para sus adentros por tal de no despertar a su familia.


Y es que Franz Kafka aunque tuvo muchos hermanos, no disfrutó de una infancia agradable y por culpa de las “¡MALDITAS CUCARACHAS!” quizás fuese un poco peor.

Así que cuando decidió escribir su famosa narración “La metamorfosis” ya venía influenciado en gran parte por ese repugnante recuerdo infantil por lo que le transmitió al personaje Gregorio Samsa su herencia nocturna cucarachil, quizás de un intento de liberarse de esa pesadilla. De esta forma, Gregorio Samsa arrastró a lo largo de toda la narración el “San Benito” traspasado por Kafka y así le fue al pobre.

Sin embargo, las cucarachas nos hacen pensar, Kafka quizás no lo supiera, que si existen sobre la faz de la tierra desde hace más de 300 millones de años quizás duren otros 300 millones de años más sobreviviendo a todas esas barbaridades que hacemos los humanos con la madre naturaleza creyéndonos los dueños del planeta vertiendo al mismo todos los insecticidas, venenos, gases efecto invernadero, radiaciones nucleares o cualquier otra prueba bárbara a la que sometemos al medio ambiente de forma cotidiana e inconsciente , por muy ecologistas que nos nombremos. Seguro que sobrevivirán a todo esto o incluso meteoritos que puedan aparecer desde el infinito… y más allá. ¡MALDITAS CUCARACHAS¡.


Cuando Kafka, de niño, intentaba matar todas las que podía con sus zapatos (después de haberlas pisado inconscientemente al despertarse) y ver cómo quedaban los restos de algunas, tras los rincones o en los bajos de los armarios, quedaban al acecho unos cuantos cientos más, esperando la noche siguiente… y lo que es peor, muchos de esos cientos estarían flirteando con otros cientos del sexo contrario, para procrear varios miles más… ¡MALDITAS CUCARACHAS¡


Mientras redactaba este blog escuchaba a Klaus Schulze - The Cello:


martes, 17 de junio de 2014

"… y ahora qué hago, ¡maldita sea!". RCVálor en el 40 Aniversario de la Carrera de Ciencias Físicas en Granada.

LOS PIONEROS.
Cuando me enteré de la celebración de los 40 años de la carrera de Físicas en Granada, comencé a rememorar algunos acontecimientos pasados como la celebración de mi promoción de hace unos años en la que volví a reencontrarme con antiguos colegas.












A lo largo de todos estos años uno ha ido evolucionando, adquiriendo experiencias… y entre las cosas aprendidas (no de física expresamente) dibujar fue una de las más gratificantes y con la que me encuentro más a gusto (dibujar mejor o peor según quién lo mire: mi abuela me ve como “al Leonardo”… y muchísimo mejor que “el Dalí ese”).









Así que se me ocurrió, con motivo de esta celebración, mirar la orla y sacar algún partido de las fotos de los profesores con algunas caricaturas de los mismos como recuerdo del evento.











Bueno, hacer una caricatura no es fácil. Lo primero y más importante es tener el modelo, y si es de cuerpo presente (preferentemente vivo) mejor, aunque a mí me da un no sé qué que qué sé yo que yo qué sé (el otro principio de incertidumbre de Heisemberg, 1.926, http://pensamientos-celebres.blogspot.com.es/2011/07/pues-no-se-yo-que-yo-que-se-que-que-se.html , “Pensamientos Célebres” de rcválor, Julio de 2.011) que me intimida y no me deja dibujar en vivo por lo que lo prefiero, casi mejor, hacerlo a través de una foto.






Bueno, una foto puede valer si es aceptable pero lo que me encontré en la orla de poco valía (aunque finalmente me ha servido). Con esto sólo pretendo justificar un poco la calidad de los trabajos, espontáneos todos ellos, que he traído a esta exposición de recuerdo.











Una caricatura requiere analizar muchos detalles del personaje. Para mí, los detalles más importantes están en la forma del cráneo, las cejas, el entrecejo, los párpados superiores y los inferiores, así como las bolsas de los ojos o incluso parte del lacrimal y si hay “arruguillas” mejor… y con las fotos de la orla ¿qué puñetas puedo hacer?.









Y para colmo algunos de los profesores llevan gafas… Unas gafas pueden ser características, no digamos las de Elton John o las de Martirio con su peineta, pero ninguno de los profesores de la orla lleva gafas características y menos peineta… y ahora qué hago, ¡maldita sea!.










Bueno, eché mano de la memoria (ese bonito recuerdo) y… ¡joder, 30 años después!.








El caso es que algo había que hacer… (aparte de redactar este documento que justifique estos desastres).

No obstante, como yo le decía a uno de mis hijos (resultado importante en el que he entretenido mi tiempo desde hace 30 años) “los objetivos no están para alcanzarlos sino para atravesarlos” y claro, al atravesar algo siempre hay roturas.





Espero haber roto poco con mis caricaturas (quizás un poco el formalismo de la celebración) y también espero que mis profesores (los de la orla) no se molesten si no se ven muy representados pues en estos dibujos hay mucho de intención y espontaneidad y poco detalle y sólo pretenden dar un toque de humor al acontecimiento.








De todas formas, los profesores tienen que entender que dar clase durante tantos años y a tantos alumnos siempre puede haber algún discípulo “rarillo”.










Es cierto que no están todos los que son o han pasado por el departamento de Física pero sí son todos los que están, pero es que no tengo más fotos y mucho menos recuerdos… por lo que espero que con estos 17 retratos se vean representados todos los que hayan pasado por la facultad, que para eso son bastante ambiguos como para que cualquiera se vea representado… ¡si quiere!.





Así que esta es mi modesta contribución a este evento y a la física, ciencia que me cambió la vida y que me ayudó en mi proyección profesional de forma fundamental (algo siempre queda).









Mi segunda importante contribución a la física creo que sería la mención que mi empresa hace sobre la existencia de un físico en su plantilla, cada vez que se presenta a un concurso. Bueno, y lo cotidiano, que de alguna manera la física me ha servido para resolver algunos problemillas, lazos PID, regresiones, etc… en mi tarea diaria.






Con esto espero que mis profesores, algunos de los pioneros, se lleven un buen recuerdo de este alumno “rarillo”, que yo ya me lo he llevado durante todos estos años de ellos y que siempre estarán en mi recuerdo.










Posdata: Una cosa sí quiero apuntar finalmente, si hubiese tenido fotos más actuales seguramente hubiera gastado menos tinta negra…





















Ramón Carlos Válor López, promoción del 77 al 83 y pico.

PD.: Finalizo este "pensamiento célebre" con un pas de dibujos que publiqué en el nº 0 de la revista "Espectro" que se editó allá por el 79 u 80 con colegas de la carrera.





viernes, 29 de julio de 2011

“¡PUES NO SÉ YO, QUE YO QUE SÉ, QUE QUÉ SÉ YO!”: Pensamiento fundamental que indujo a Werner Heisemberg a concretar su “Principio de Incertidumbre”, mientras veía la final del Campeonato Sureño Alemán en 1926 en la que jugaba el Bayer de Munich.


Werner Heisemberg, físico famoso por su enunciado matemático denominado el “Principio de Incertidumbre” y que le proporcionó el premio Novel de Física en 1.932, no podría olvidar jamás el origen de ese enunciado en su mente, unos años antes mientras veía un partido del Bayer de Munich, como aficionado a ese club, durante la final del Campeonato Sureño Alemán allá por 1.926.



Y es que en su cabeza ya rondaba la formulación matemática compleja que le llevaría al susodicho “Principio de Incertidumbre” que más o menos dice que “es imposible medir simultáneamente, y con precisión absoluta, el valor de la posición y la cantidad de movimiento de una partícula”. 


Sin embargo, le faltaba algo... para cerrar el enunciado, que no acababa de encontrar.



Pues participando como espectador en el Campeonato Sureño Aleman, mientras un jugador del Bayer de Munich se disponía a tirar un penalti, y estando el partido un tanto complicado y ver la “incertidumbre” con la que el jugador ponía la pelota en el punto de penalti pensó con gran pesimismo: “Pues no sé yo, que yo que sé, que qué sé yo...” mientras hacía rápidos cálculos mentales que le llevaban a imaginar al portero, Vilhelm Plank, parando la pelota, cosa que tampoco tenía clara.




Entonces pensó que si el jugador le daba un impulso conocido a la pelota con su poderosa diestra, ésta sería lanzada contra la portería con cierta cantidad de movimiento pero, sin embargo, el tamaño de la portería así como la incertidumbre en la posición del portero después del disparo, podrían hacer que fuese imposible conocer a ciencia cierta el lugar por donde entraría el esférico para hacer un gol... o no. Siempre con la dichosa incertidumbre, por lo que Werner Heisemberg, volvería a pensar: “Pues no sé yo, que yo que sé, que qué sé yo...”




No obstante, y gracias a su mente prodigiosa, acabó por razonar que quizás esa incertidumbre dependería fundamentalmente del portero, es decir de Plank. y ahí le vino la idea luminosa que le faltaba para el enunciado final, donde todo dependería del tal Plank (esta vez se trataba de Max Plank, el propietario de la famosa constante de Plank), quedando finalmente el “Principio de Incertidumbre” “perfectamente determinado" de la siguiente forma:



donde:



es la indeterminación en la posición del jugador, por ejemplo,




es la indeterminación en la cantidad de movimiento de la pelota una vez lanzada, por ejemplo, y


h: constante de Planck (la de Max Plank, no la del portero) y que equivale a 6,626 * 10-34 Js


Y es que las ideas geniales siempre surgen en el momento más inesperado, o de más incertidumbre, como fue éste el caso.