miércoles, 11 de agosto de 2010

"Para que se lo coman los gusanos, que lo disfruten los humanos", Alejandro Dumas (padre) mientras hablaba con su amigo Giusepe Garibaldi, Nápoles, 1.863.


“...figuraos a Don Quijote a los diez y ocho años, Don Quijote sin coselete, lóriga ni falda de armadura, Don Quijote cubierto con una ropilla de lana cuyo color azul se había cubierto con un matiz indefinible de heces de vino y azul celeste...”


Con este homenaje a nuestro “Don Quijote de la Mancha”, de Cervantes, comenzaba Alejandro Dumas su celebérrima obra “los tres mosqueteros” allá por el año 1844.


Aunque es reconocida la poca educación que recibió en su niñez, como consecuencia de su orfandad paterna, cabe destacar que cumplió ampliamente como hombre (tanto en en el sentido genérico de humano así como de “varón”) intentando cumplir con aquello de “plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro”.... Respecto a lo de los libros escribió alrededor de 300 obras, muchas de ellas famosas y algunas archifamosas, como la aludida al principio del presente artículo. Como varón se le reconocieron hasta 27 amantes (y quién sabe cuántas más sin reconocer) que le dieron, como mínimo 4 hijos legítimos (Alejandro Dumas hijo entre ellos) y 2 ilegítimos, que se sepa (ilegítimos no significa concebidos por obra y gracia del Espiritu Santo sino que los consiguió con el mismo esfuerzo, por decirlo de alguna manera, que los legítimos). Y queda aquello de plantar un árbol, en lo que no podemos darle esa
gracia, sino todo lo contrario, si tenemos en cuenta la cantidad de árboles que habrán caído por el hacha como consecuencia de las miles de ediciones de sus libros en papel. Sinceramente creemos que la naturaleza no le debe agradecer este aspecto, al menos visto desde nuestro actual punto de vista (tan peculiar en la defensa de la naturaleza siempre y cuando no sirva para otra cosa que disfrutarla haciendo turismo), aunque los humanos le podemos “perdonar” que no plantase ningún árbol (ni falta que le hizo para cumplir como ser humano), habida su extensa herencia literaria.

Con todo esto, su fama le proporcionó enormes cantidades de dinero que fue dilapidando poco a poco ,cabe decir que con gran esfuerzo, en fiestas, cenas, amantes, construcción de su castillo en Porty-Marly llamado Monte-Cristo, obras de arte, empresas arriesgadas (aú le quedaba tiempo para escibir) como la ayuda económica a la revolución de Garibaldi y, sin saberlo, colaboraba económicamente al beneficio de tanta y tanta gente como editores, pintores, fabricantes de muebles,
cocineros, camareros, abañiles, canteros, etc...(lo que hoy podríamos considerar como una ONG), etc... todo esto absolutamente imprescindible, habida cuenta de su carácter extremadamente vital.

Por esto, en cierta ocasión, su gran amigo, Giuseppe Garibaldi, le preguntó a Alejandro cómo es posible que después de tantos éxitos a lo largo de su vida y haber ganado enormes cantidades de dinero, además de haberle ayudado económicamente en sus objetivos revolucionarios, estuviese en la más absoluta ruina, a lo que Alejandro Dumas pensó contestarle "Para que se lo coman los gusanos, que lo disfruten los humanos", aunque cambió de parecer y, por cortesía, le respondió más herméticamente con un simple "c'est la vie".
Y es que Alejanro Dumas sabía cómo trabajar, vivir y disfrutar de la vida, lo que queda demostrado a través de su extensa obra literaria y su colección de amantes, a las que, al parecer, cuidaba generosamente, quizás de ahí parte de su ruina económica al final de su vida. Es decir, que no dejó herencia económica (en esto puso todo su empeño como se demuestra por su pensamiento célebre anotado anteriormente: "Para que se lo coman los gusanos, que lo disfruten los humanos", y lo hizo tan bien como todo lo demás) pero sí dejó una herencia literaria de inestimable valor y de la que la humanidad se ha beneficiado con horas y horas de lectura de las narraciones de aventuras e intriga como las de D’Artagnan y sus colegas, Athos, Portos y Aramís, el señor de Trèville, Cosntance de Bonacieux, etc... o las de Edmundo Dantes, Conde de Montecristo, entre otros.

Aquí debajo mi personal visión española de los Tres Mosqueteros.


Enlaces de interés:
Alejandro Dumas padre.
Cronología sobre Alejandro Dumas.
Los tres mosqueteros (lectura "on line").
Singular crítica de "Los tres mosqueteros". 

Y música para escuchar: Kapela ze Wsi Warzszawa (Warsaw Village Band) / Infinity



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