martes, 22 de febrero de 2011

“¡Vaya, vaya! Aquí no hay playa”: Don José Nieto Velázquez (probablemente pariente del pintor Velazquez) el 16 de Agosto de 1.656, antes de la siesta en uno de los pasillos del Alcazar de Madrid, a la entrada de la sala donde Diego Velázquez estaba pintando “Las Meninas”.


Mientras Don José Nieto Velázquez aposentador de la reina y, probablemente,  pariente cercano de Diego Rodríguez de Silva y Velázquez, tras degustar un buen cocido madrileño, con tropezonez, se dirigía a sus aposentos para echarse una siestecilla y digerir el sustento, cuando al pasar por uno de los pasillos del Real Alcazar, con una cierta modorra en parte debida a la digestión y en parte al calor bochornoso de finales del verano, se asomó a una de las salas donde observó, desde el dintel de la puerta, a Velázquez y una serie de personajes posando para un enorme cuadro (ver la imagen de más abajo). 


Dado que entre los presentes estaba Nicolasito Pertusato, enano italiano aposentado en la corte, y al no querer compartir estancia con él al tenerle cierta ojeriza, pensó, con cierta incomodidad, “¡Vaya, vaya!. Aquí no hay playa”, recordando una visita que hizo de niño a las playas de Conil, cerca de Cádiz y prosiguió su camino hacia el dormitorio intentando olvidar la vista.




Sin embargo, Velázquez al ver la sombra del aposentador de la Reina notó la inspiración que le faltaba para completar un cuadro que, hasta ese momento, no le decía nada, y decidió poner en el fondo ve la vista la silueta a contraluz de éste nuevo personaje, dándole a a obra pictorica el genial toque que le faltaba bajo su punto de vista de artista, concentrando la perspectiva del cuadro en este punto, convirtiendo a este personaje en el más singular de la obra.


Unos cientos de años más tarde, la obra “La familia de Felipe IV”, popularmente conocida como “Las Meninas”, sería considerada una de las obras universales de la pintura española del siglo XVII y de todos los tiempos.


Meses más tarde de la corta visita de Don José Nieto Velázquez, éste le reprocharía duramente a su pariente, Diego Velázquez, que lo inmortalizara en la misma obra que al enano Nicolasito, el cual pateando a Moisés, el perro, le daba un aire grotesco y desagradable a la obra por lo que ésta probablemente pasaría desapercibida en los sótanos del Alcázar hasta pudrirse antes del fin de los tiempos. Obviamente el Aposentador de la Reina se equivocaba.


Nota del autor.- Tras darle muchas vueltas al cuadro de la Meninas, me doy cuenta de una cosa curiosa: o Velázquez era zurdo o nos engañó pintándose zurdo frente al espejo para... parecer diestro.




Real Alcázar de Madrid.


El misterio de Las Meninas.

Las meninas en 3D por Eugeni Llopart.

Video curioso en You Tube:

lunes, 7 de febrero de 2011

¡LA MADRE QUE ME PARIÓ!: Janis Yin Joplin, a las 1:43 del 4 de octubre de 1.970, en Los Ángeles (USA).





El 4 de octubre, de 1.970, mientras se rompía el último hilo de vida que la unía a su exhausto cuerpo, cuando de su espíritu fluía en forma de exclamación muda el pensamiento “¡LA MADRE QUE ME PARIÓ!” refiriéndose, claro está, al duro parto que “la madre tierra” estaba efectuando en ese momento “echándola” del mundo de los vivos hacia el de la eternidad.

Y es que se estaba trasmutando a ángel tras haber probado en vida todo lo que ésta le ofreció con los excesos propios de la época representados en esa máxima de los años 60: “sexo, drogas y rock & roll” (y me digo yo que otro gallo les hubiera cantado a esa fantástica generación si hubiesen cambiado ese dicho por otro más saludable: “sexo, jamón y rock & roll”).

Conforme Janis se iba separando cada vez más de su inerte cuerpo, iba recorriendo el camino de ingreso en la fama y de ahí al cielo, a donde se dirigía directamente y en donde la esperaba el Guardián General de las LLaves de Reino de los Cielos, San Pedro.

Janis fue afortunada, si puede decirse algo así al respecto de ese momento, ya que en el cielo pudo encontrar otro ángel de su categoría para acompañarla, Jimy Hendrix, que también había traspasado los umbrales de la eternidad sólo unos días antes, el 18 de septiembre, también perteneciente a esa fatídica generación del 27  (fallecidos con 27 años y por circunstancias similares como también le sucedió a Brian Jones del grupo Rolling Stones o más adelante le sucedería a Jim Morrison, vocalista de The Doors).

Tanto para Janis como para Jimy, los primeros días de la eternidad comenzaron a ser enormemente aburridos, habida cuenta de la agitación de su vida anterior, por lo que pensaron unirse a los coros celetiales, quienes les acogieron con … las alas abiertas. No obstante, los horarios matinales de éstos chocaban iremisiblemente con las costumbres noctámbulas de aquellos lo que no permitía compaginar a ambos grupos.  Así pues, a consultas de San Pedro y haciendo un esfuerzo considerable por parte de la dirección celestial, lograron extender el horario de los coros a las noches del fin de semana con lo que pudieron preparar unos conciertos adecuados al gusto de todos, con cierto menoscabo de las actuaciones matinales que quedaron para las almas más infantiles.




Y así fue como se formó el grupo “Rockers Forever”, coliderado por estas dos nuevas estrellas (y nunca mejor dicho) y con sus actuaciones nocturnas del fin de semana para disfrute de las almas celestiales y que en su actuación inicial lograron arrancar de la mente del Gran Crerador, el célebre pensamiento: “¡La madre que los parió!” mientras escuchaba con esa emoción que se agarra a la garganta la desgarradora voz de Janis, acompañada por Jimy a la guitarra, cantando Summertime. Y es que el abierto carácter y la eterna sonrisa de Janis realmente se merecían la eternidad.

Sólo un comentario adicional al respecto por parte del autor: el susodicho pensamiento queda trascrito en este artículo directamente al castellano ya que supongo que dicho en inglés, que más o menos es así: “The mother who gave me the life” seguramente no es tan expresivo.

Y aquí más abajo algunos enlaces de interés:

http://www.viewpoints.com/images/review/2008/80/11/1206031043-07121_full.jpg

http://digital-freaks.com.ar/imagenes/post/janis-joplin.jpg

y una visita a Janis Yoplin en You Tube:

lunes, 3 de enero de 2011

“...Y NO ME BESO PORQUE NO ME LLEGO”: Thomas Alva Edison la tarde del 21 de octubre de 1.879, tras la presentación pública de la lámpara incandescente con su original filamento de bambú carbonatado.

Extraordinario inventor y fenomenal emprendedor ya que no sólo inventaba constantes aparatos y artilugios (alrededor de 1.900 patentes a lo largo de toda su vida) sino que además los hacía dinero con rapidez en cualquiera de las múltiples empresas que creó a lo largo de su existencia con ese objeto. En realidad no desperdiciaba ni una sola oportunidad de “hacer caja”.

Cabe decir que, como se observa según sus facciones, era un pertinaz investigador: gesto cordial y abierto, frente ampliada capaz de contener muchas ideas y un entrecejo fruncido originado por su obstinamiento en alcanzar sus objetivos, aunque a los ocho años el profesor lo tildara de alumno “estéril e improductivo”, cosa que no evitaría que el gobierno de los EEUU calculase que había contribuido con un promedio de 30 millones de dólares anualmente durante medio siglo a la riqueza nacional...

En cierta ocasión, durante la presentación de su lámpara tras conseguir que su original filamento incandescente de bambú carbonatado durase 48 horas seguidas, un impertinente periodista le preguntó por sus cientos de fracasos. Esto le valió para responderle con cierta ironía: "No fracasé, sólo descubrí 999 maneras de como no hacer una bombilla" y mientras tanto, pensando en su ingeniosa respuesta, se decía para sí “...Y NO ME BESO PORQUE NO ME LLEGO”, algo que no llegó a transcender ya que no fue escuchado por nadie.

Y es que el genio de la lámpara maravillosa no fue el de Aladino sino este americano de pro al que realmente le debemos en gran parte “las muchas luces que tenemos”.


Frases célebres de Thomas Alva Edison:
http://es.wikiquote.org/wiki/Thomas_Alva_Edison

Biografía de Thomas Alva Edison:
http://www.biografiasyvidas.com/biografia/e/edison.htm






Música preferida: Anoushka Shankar.

domingo, 19 de diciembre de 2010

"JODER, QUE TROPEZÓN MÁS TONTO". Albert Einstein mientras subía al estrado para pronunciar su famosa conferencia "Mi credo" ante la Liga Alemana de Derechos Humanos, Berlín, en el otoño de 1932.

Allá por 1.932 Alber Eisntein fue invitado a dar una conferencia ante la Liga Alemana por los Derechos Humanos. Mientras subía al estrado para dar su discurso, tropezó con una de los clavos que sujetaban el peldaño a la estructura sufriendo un importante desequilibrio que casi le lleva a darse un morrazo contra los peldaños superiores, con grave riesgo de haber perdido algun apieza dentaria. En ese justo momento, y mientras rápidamente recuperaba el equilibrio pensaba "Joder, que tropezón más tonto", que sin quererlo seguro que influyó sobre algunos puntos del discurso que iba a dirigir a los privilegiados concurrentes.

Mientras se acercaba al escabel del púlpito iba pensando un poco más sobre el desagradable incidente acordándose de la madre del que le remitió la invitación a dar la conferencia, si bien el enfado iba menguando conforme subía a la tarima y se ponía los espejuelos (anteojos, gafas, lentes ) para leer las notas que traía para el discurso, mientras meditaba sobre su accidente, comenzando así:

"Nuestra situación sobre este planeta parece muy extraña... (...anda que la presentación que iba a dar con el tropezón... ) cada uno de nosotros aparece aquí involuntariamente... (...porque si me llego a romper los piños, vaya careto que hubiera presentado al público... ) ...y sin invitación para una corta estadía... (...es que no puede uno ir a locas por el mundo,...) ...sin saber los porqué ni los adónde... (...sin saber los porqué ni los adonde...)"... continuando así su famoso discurso (se puede leer y escuchar con los enlaces inferiores).

Y es que  Albert Eisntein, al igual que  todas las mujeres y unos pocos grandes hombres, era capaz de hacer dos tareas diferentes simultáneamente: seguir con sus pensamientos y declamar su discurso con énfasis.

Poco a poco continuó tranquilizándose y olvidando su tropezón, hasta terminar su discurso que quedó para los anales de la historia como una auténtica declaración de intenciones sobre el antimilitarismo y el pacifismo de lo cual, Albert Einstein, era un auténtico abanderado.

Recomiendo (ya en serio) leer el discurso completo de Albert Einstein, gran científico y probablemente extraordinario filósofo y mejor persona.

Y a continuación mi particular demostración de la ecuación de la energía (donde m = masa del universo, c= la velocidad de la luz y 2 es un dos). 



Enlaces:
http://www.einstein.unican.es/

http://atinachile.bligoo.com/content/view/4277/Reflexiones_Sobre_el_Amor_a_la_Patria_Albert_Einstein.html

Discurso:
http://monocordio.blogspot.com/2010/01/nos-pasan-cosas-en-la-vida-que-rompen.html

Audio:
http://www.einstein-website.de/z_biography/e_sound_credo_1932.html

Y un poquito de musica con los geniales "Muyayos de Raïz":

domingo, 31 de octubre de 2010

“¡COOOÑÓ!”: Tutmosis III, sexto faraón de la dinastía XVIII de Egipto, año de 1.447 ac.

En el mes de Pa-en-Jonsu, del periodo Shemu del año 1.447 ac, es decir, al comienzo de la recogida de la cosecha (finales de la primavera y principio de verano en otras palabras), Tutmosis III sufrió una importante rebelión consistente en la huida masiva de unos 600.000 trabajadores por cuenta ajena (llamados esclavos en la época) de raza judía y liderados por un tal Moisés y su hermano Aarón, lo que le provocó una enorme contrariedad al no poder hacer frente a las obras en curso de la remodelación del templo de Karnak.

Fue tal la indignación de Tutmosis III que, tras ordenar a la élite de su ejército seguirle con sus carros y caballería, comenzó a perseguir al pueblo desertor a través del desierto para volverlos al sometimiento y poder finalizar adecuadamente el contrato de fin de obra suscrito con los asalariados rebelados.

Cual fue su sorpresa al llegar a las orillas del Mar Rojo, en las proximidades de Migdol, que se quedó tan perplejo al ver las aguas del Mar Rojo partidas en dos mediante una fantástica garganta seca que, con los ojos como platos, la boca abierta y babeando, por su mente sólo pasó una primitiva exclamación: ¡COOOÑÓ...!, aunque su mandíbula se negaba a obedecerle por lo que sus lugartenientes, tan perplejos como su Faraón, no lograron escuchar nada de su boca.

Ante tal proeza de la naturaleza es natural que el pensamiento del Faraón fuese exactamente ése, a pesar de ser “coño” , palabra denostada y menospreciada y que, sin embargo, representa “el Principio y el Fin de todas las cosas que le suceden a la humanidad desde el origen y hasta el final de los tiempos...”.

Y es que la epopeya conseguida por el tal Moisés y su hermano Aarón para cruzar el Mar Rojo consiguió vencer, sin lucha, al mismísimo Faraón, quién jamás llegó a calibrar el grado de cabezonería de estos hombres, que hasta a su propio dios lograron convencer para que les ayudara en tal hecho.

Tras reponerse de su asombro, el Faraón y sus hombres volvieron sobre sus pasos convencidos de que realmente ese pueblo perecería en pocos días tragado por el terrible desierto y, para su desgracia, desaparecería rápidamente de la faz de la tierra, por mucho que su dios les ayudase abriéndoles en canal el mismísimo Mar Rojo.

Me quedo con una duda: ¿cuál sería  el gesto que habría hecho el tal Moisés con sus brazos al ver al Faraón boquiabierto e impotente, en la orilla del Mar Rojo?. Me lo imagino pero prefiero no indicarlo en este post por respeto al Faraón.

Ruta del Éxodo.
Moises y el Mar Rojo.
Tutmosis III.

Y un poco de música para escuchar: la francesa Uffie (una vez que pase la publi...).


Uffie - Difficult
Cargado por Uffie. - Ver los videos de música recién destacados.

miércoles, 11 de agosto de 2010

"Para que se lo coman los gusanos, que lo disfruten los humanos", Alejandro Dumas (padre) mientras hablaba con su amigo Giusepe Garibaldi, Nápoles, 1.863.


“...figuraos a Don Quijote a los diez y ocho años, Don Quijote sin coselete, lóriga ni falda de armadura, Don Quijote cubierto con una ropilla de lana cuyo color azul se había cubierto con un matiz indefinible de heces de vino y azul celeste...”


Con este homenaje a nuestro “Don Quijote de la Mancha”, de Cervantes, comenzaba Alejandro Dumas su celebérrima obra “los tres mosqueteros” allá por el año 1844.


Aunque es reconocida la poca educación que recibió en su niñez, como consecuencia de su orfandad paterna, cabe destacar que cumplió ampliamente como hombre (tanto en en el sentido genérico de humano así como de “varón”) intentando cumplir con aquello de “plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro”.... Respecto a lo de los libros escribió alrededor de 300 obras, muchas de ellas famosas y algunas archifamosas, como la aludida al principio del presente artículo. Como varón se le reconocieron hasta 27 amantes (y quién sabe cuántas más sin reconocer) que le dieron, como mínimo 4 hijos legítimos (Alejandro Dumas hijo entre ellos) y 2 ilegítimos, que se sepa (ilegítimos no significa concebidos por obra y gracia del Espiritu Santo sino que los consiguió con el mismo esfuerzo, por decirlo de alguna manera, que los legítimos). Y queda aquello de plantar un árbol, en lo que no podemos darle esa
gracia, sino todo lo contrario, si tenemos en cuenta la cantidad de árboles que habrán caído por el hacha como consecuencia de las miles de ediciones de sus libros en papel. Sinceramente creemos que la naturaleza no le debe agradecer este aspecto, al menos visto desde nuestro actual punto de vista (tan peculiar en la defensa de la naturaleza siempre y cuando no sirva para otra cosa que disfrutarla haciendo turismo), aunque los humanos le podemos “perdonar” que no plantase ningún árbol (ni falta que le hizo para cumplir como ser humano), habida su extensa herencia literaria.

Con todo esto, su fama le proporcionó enormes cantidades de dinero que fue dilapidando poco a poco ,cabe decir que con gran esfuerzo, en fiestas, cenas, amantes, construcción de su castillo en Porty-Marly llamado Monte-Cristo, obras de arte, empresas arriesgadas (aú le quedaba tiempo para escibir) como la ayuda económica a la revolución de Garibaldi y, sin saberlo, colaboraba económicamente al beneficio de tanta y tanta gente como editores, pintores, fabricantes de muebles,
cocineros, camareros, abañiles, canteros, etc...(lo que hoy podríamos considerar como una ONG), etc... todo esto absolutamente imprescindible, habida cuenta de su carácter extremadamente vital.

Por esto, en cierta ocasión, su gran amigo, Giuseppe Garibaldi, le preguntó a Alejandro cómo es posible que después de tantos éxitos a lo largo de su vida y haber ganado enormes cantidades de dinero, además de haberle ayudado económicamente en sus objetivos revolucionarios, estuviese en la más absoluta ruina, a lo que Alejandro Dumas pensó contestarle "Para que se lo coman los gusanos, que lo disfruten los humanos", aunque cambió de parecer y, por cortesía, le respondió más herméticamente con un simple "c'est la vie".
Y es que Alejanro Dumas sabía cómo trabajar, vivir y disfrutar de la vida, lo que queda demostrado a través de su extensa obra literaria y su colección de amantes, a las que, al parecer, cuidaba generosamente, quizás de ahí parte de su ruina económica al final de su vida. Es decir, que no dejó herencia económica (en esto puso todo su empeño como se demuestra por su pensamiento célebre anotado anteriormente: "Para que se lo coman los gusanos, que lo disfruten los humanos", y lo hizo tan bien como todo lo demás) pero sí dejó una herencia literaria de inestimable valor y de la que la humanidad se ha beneficiado con horas y horas de lectura de las narraciones de aventuras e intriga como las de D’Artagnan y sus colegas, Athos, Portos y Aramís, el señor de Trèville, Cosntance de Bonacieux, etc... o las de Edmundo Dantes, Conde de Montecristo, entre otros.

Aquí debajo mi personal visión española de los Tres Mosqueteros.


Enlaces de interés:
Alejandro Dumas padre.
Cronología sobre Alejandro Dumas.
Los tres mosqueteros (lectura "on line").
Singular crítica de "Los tres mosqueteros". 

Y música para escuchar: Kapela ze Wsi Warzszawa (Warsaw Village Band) / Infinity



lunes, 26 de julio de 2010

¡PIENSO*!, LUEGO EXISTO: “Monsieur Grat”, perro de René Descartes. (* Pienso: comida para perros). Pudo pensarlo cualquier día de su “existencia”.

Monsieur Grat”, perro de René Descartes (1596-1650, Filósofo y matemático francés, y con esto me refiero a René y no a su perro), todos los días cuando su amo le dejaba la comida en el plato pensaba: “¡Pienso(*)! Luego existo”. (* Pienso: comida para perros). Y un día tras otro, mientras René Descartes observaba y observaba a su perro cómo comía con fruicción su ración diaria de pienso, comenzó a imaginar que el pensamiento es algo inherente al ser humano y que este hecho transcendental es prueba esencial para determinar su propia existencia y de ahí llegó a intuir su famosa frase “Pienso, luego existo”, “cogito ergo sum” dicho como más erudito en latín. O “Cena, ergo sum” como habría pensado “Monsieur Grat”, su perro si hubiese sabido latín (que es algo que no le servía para nada obviamente).

En realidad, esta idea la desarrolló en su famoso Discurso del método (1637), donde escribió «Je pense, donc je suis» (en francés, el muy descarado) y que se trascribe a continuación (transcripción libre del autor de este post, por supuesto):

  • “Pero en seguida advertí que mientras que mi perro se comía su pienso quería pensar que todo era falso, era necesario que yo, que lo pensaba, fuese algo, y que mi perro que agotaba su comida, también fuese algo. Y notando que esta verdad: yo pienso, luego soy y que mi perro ve el pienso, luego se lo come, era tan firme y cierta, que no podían quebrantarla ni las más extravagantes suposiciones de los escépticos, juzgué que podía admitirla, sin escrúpulo, como el primer principio de la filosofía que estaba buscando.”
 Nota del autor del blog: Descartes eliminó expresamente toda referencia a su perro en el texto original, para quedarse con toda la fama...

Aunque hay precedentes que ya apuntaban a esta idea filosófica, “Pienso, luego existo”, como puede ser  Agustín de Hipona, alias San Agustín, a quién no se le conoce perro ni mascota, por lo que no se le llegó a atribuir nunca esa frase aunque sí la redactase en su De Civitate Dei (libros XI, 26), «Ac proinde haec cognitio, ego cogito, ergo sum, ...»).


Sin embargo, no sé a quién darle más valor, si al pensamiento de “Monsieur Grat” que existía gracias al pienso que comía o a Descartes que existía debido a que pensaba. Aunque no sé yo el tiempo que habría durado la existencia de Descartes si no hubiese comido...

Nota del autor: Ya que desconozco la raza de  “Monsieur Grat”, me he atrevido a poner a mi perrita, "Nana" a la que veo muy pensativa cada vez que le echo el pienso...

He aquí algunos enlaces de interés:
Algo sobre los perros emocionales.
Algo sobre Descartes.
Más sobre Descartes.

Mientras hacía este post escuchaba a Eduardo Paniagua, "El agua de la Alhambra"